POLÍTICA DE CARTERA GENERAL: EL INVERSOR DEFENSIVO
de una posición tan sólida para mantener una indudable naturaleza de inversión en todas las vicisitudes. La experiencia indica que el momento para adquirir acciones preferentes surge cuando su precio se ve injustificadamente deprimido por adversidades temporales.( En esos momentos puede ser un instrumento muy adecuado para el inversor agresivo, pero demasiado poco convencional para el inversor defensivo).
En otras palabras, este tipo de acciones deben ser compradas cuando sean una gran oportunidad, y en ningún otro caso. Nos referiremos posteriormente a las emisiones convertibles y a otras emisiones privilegiadas similares, que entrañan algunas posibilidades especiales de beneficio. Este tipo de instrumentos no se suelen elegir habitualmente para las carteras conservadoras.
Merece la pena mencionar otra peculiaridad en la situación general de las acciones preferentes. Estos instrumentos disfrutan de una situación tributaria mucho más favorable si quienes las adquieren son personas jurídicas que si son personas físicas. Las personas jurídicas únicamente tributan sobre el 15 % de los ingresos que obtienen en forma de dividendos, pero deben tributar sobre el importe íntegro de los ingresos que obtienen como intereses ordinarios. A partir del año 1972 el tipo del impuesto de sociedades es del 48 %, lo que supone que 100 dólares obtenidos en forma de dividendos de acciones preferentes pagan únicamente 7,20 dólares de impuestos, mientras que 100 dólares percibidos como intereses de obligaciones pagan 48 dólares de impuestos. Por otra parte, las personas físicas tributan de la misma manera por sus inversiones en acciones preferentes que por los intereses obtenidos con obligaciones, con la excepción de una pequeña exención introducida recientemente. Por lo tanto, en lógica estricta, todas las acciones preferentes con categoría de inversión deberían ser adquiridas por personas jurídicas, de la misma manera que todas las obligaciones fiscalmente exentas deberían ser adquiridas por inversores que pagan impuesto sobre la renta. *
* Aunque el razonamiento de Graham sigue siendo válido, las cifras han cambiado. Las sociedades pueden
deducir en la actualidad el 70 % de la renta que reciben en forma de dividendo, y el tipo ordinario del impuesto de sociedades( en Estados Unidos) es del 35 %. Por lo tanto, una sociedad pagaría aproximadamente 24,50 dólares de impuestos por 100 dólares de dividendos de acciones ordinarias, en contraposición a los 35 dólares en impuestos que pagaría por 100 dólares de ingresos por intereses. Las personas físicas, en el impuesto sobre la renta, pagan el mismo tipo por los ingresos por dividendos que por los ingresos por intereses, por lo que las acciones preferentes no les ofrecen ninguna ventaja fiscal.
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