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COMENTARIO AL CAPÍTULO 3
esperaban que sus carteras ganasen una media de aproximadamente el 13 % durante el año siguiente. Sin embargo, a principios del año 2000 su rendimiento previsto medio se había disparado hasta más del 18 %.
� Los « profesionales sofisticados » tenían unas expectativas igual de alcistas, y habían incrementado sus propias hipótesis de rendimientos futuros. En el año 2001, por ejemplo, SBC Communications elevó sus previsiones de rendimiento de su plan de pensiones, que pasaron del 8,5 % al 9,5 %. Para 2002, el tipo medio de rendimiento previsto en los planes de pensiones de las empresas del índice de valores Standard & Poor ' s 500 había alcanzado un nivel de récord histórico, el 9,2 %.
Un rápido examen de la evolución posterior muestra las horribles consecuencias que tuvo ese exceso de entusiasmo desatado:
� Gallup descubrió en 2001 y 2002 que la expectativa media de rendimiento de las acciones en un año se había desplomado al 7 %, aunque los inversores podían comprar las acciones a una cotización que era casi un 50 % inferior a la del año 2000. *
� Estas hipótesis desaforadas sobre la rentabilidades que podrían obtener en sus planes de pensiones acabarán costando a las empresas del índice S & P 500 un mínimo de 32.000 millones de dólares entre los años 2002 y 2004, según recientes estimaciones de Wall Street.
Aunque todos los inversores saben que se supone que tienen que comprar barato y vender caro, en la práctica suelen acabar haciendo lo contrario. La advertencia que hace Graham en este capítulo es muy sencilla: « Atendiendo a la regla de los contrastes », cuanto más se entusiasman los inversores con el mercado de valores a 1argo p1azo, más seguro es que se van a acabar equivocar a corto plazo. El 24 de marzo de 2000, el valor total del mercado de valores de Estados Unidos alcanzó un máximo de 14,75 billones de dólares. El 9 de octubre de 2002, sólo 30 meses después, el mercado de valores total estadounidense tenía un valor de 7,34 billones de dólares, lo que supone el 50,2 % menos, una pérdida de 7,41 billones de dólares. En ese período, muchos comentaristas del mercado adoptaron una postura sombríamente bajista, prediciendo unos rendimientos planos o incluso negativos en el mercado para los años, e incluso para las décadas, venideras.
* Esos precios más baratos de las acciones no significan, por supuesto que las expectativas de los inversores de conseguir un 7 % de rendimiento sobre las acciones vayan materializarse.
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