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COMENTARIO AL CAPÍTULO 3 producción económica anual de Hong Kong, Israel, Kuwait y Singapur juntos.  En abril de 2000, cuando Applegate planteó su pregunta retórica, el Dow Jones Industrials se encontraba a 11.187; el NASDAQ Composite Index se encontraba en 4.446. Para finales de 2002, el Dow se arrastraba al nivel del 8.300, mientras que el NASDAQ se había ido apagando, hasta llegar aproximadamente al 1.300, eliminando todas las ganancias que había obtenido en los seis últimos años. Supervivencia de los mejor cebados Había un defecto fatal en el argumento de que las acciones «siempre» habían sido mejores a largo plazo que las obligaciones: No existían cifras dignas de confianza correspondientes a lo que había ocurrido antes de 1871. Los índices utilizados para representar los primeros rendimientos generados por el mercado de valores de Estados Unidos contienen únicamente siete (sí, 7) acciones1. Sin embargo, en el año 1800 ya existían unas 300 sociedades en estados Unidos (muchas de ellas participantes en los equivalentes jeffersonianos de Internet: canales y barreras de portazgo de madera). La mayor parte de ellas quebraron, y sus inversores perdieron hasta la camisa. Sin embargo, los índices de acciones pasan por alto a todas las empresas que quebraron en aquellos primeros años, un problema que se conoce técnicamente como «predisposición de supervivencia». Por lo tanto, estos índices sobrevaloran exageradísimamente los resultados obtenidos por los inversores de la vida real que carecieron de las perfectas dotes adivinatorias para saber exactamente cuáles eran las siete empresas de las cuales había que comprar acciones. Un escaso puñado de sociedades, incluido el Bank of New York y J.P. Morgan Chase, han prosperado continuamente desde la década de 1790. Sin embargo, po