EL INVERSOR INTELIGENTE
En 1999 y principios de 2000, la palabrería y las pamplinas que se
decían sobre el mercado y su alza infinita eran omnipresentes:
El 7 de diciembre de 1999 Kevin Landis, gestor de cartera de los
fondos de inversión Firsthand apareció en el programa Moneyline
emitido por la CNN. Cuando se le preguntó si las acciones de
telecomunicaciones inalámbricas estaban sobrevaloradas, con
muchas de ellas negociando a múltiplos infinitos de sus
ganancias, Landis dio la respuesta que tenía preparada. «No es
una locura», replicó. «Observe el crecimiento en estado puro, el
valor absoluto del crecimiento. Es enorme».
El 18 de enero de 2000, Rober Froelich, director jefe de estrategia
de Kemper Funds, declaró lo siguiente en el Wall Street Journal:
«Es un nuevo orden mundial. Hay personas que descartan a las
empresas adecuadas, que tienen a las personas adecuadas en los
puestos adecuados con la visión adecuada porque la cotización de
sus acciones es demasiado elevada; ése es el peor error que un
inversionista puede cometer».
En el número del 10 de abril de 2000 de BusinessWeek, Jeffrey
M. Applegate, que en aquel momento era jefe de estrategia de
Lehman Brothers, formuló la siguiente pregunta retórica: «¿Es
más arriesgado el mercado de valores en la actualidad que hace
dos años, simplemente porque las cotizaciones son más elevadas?
La respuesta es no».
Pues mire usted por donde, la respuesta es sí. Siempre ha sido así.
Siempre lo será.
Cuando Graham preguntaba: «¿Puede esta despreocupación quedar
sin castigo?», era consciente de que la respuesta eterna a esa pregunta es
no. Como un dios griego lleno de ira, el mercado de valores destrozó a
todos los que habían llegado a creer que los elevados rendimientos de
finales de la década de 1990 eran una especie de derecho divino.
Simplemente hay que examinar a la luz de la realidad las previsiones
realizadas por Landis, Froelich y Applegate:
Desde 2000 hasta 2002, la más estable de las acciones
inalámbricas preferidas de Landis, Nokia, perdió «únicamente» el
67%, mientras que la peor Winstar Cornmunications, perdió el
99,9%.
Las acciones favoritas de Froelich, Cisco Systems y Motorola,
habían sufrido una pérdida de más del 70% para finales de 2002.
Los inversores perdieron más de 400.000 millones de dólares
únicamente con Cisco, lo que supone una cifra superior a la
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