Sobre este binomio, el jefe del Departamento de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa
rusa afirma que la relación Estado-Iglesia actual está basada en dos principios claves: la no
interferencia en los asuntos internos del otro y la cooperación en los asuntos donde resulte
provechosa y necesaria.
Actualmente el Patriarcado de Moscú cuenta con oficinas en las Naciones Unidas y otras
organizaciones internacionales. Además, en Bruselas se estableció la Oficina del Patriarcado
de Moscú, cuyo objetivo es fomentar el diálogo con la Unión Europea y otras organizaciones
con sede en la capital belga. Asimismo, en 2004 se estableció un representante especial de la
Iglesia Ortodoxa Rusa en Estrasburgo.
El Ejército
Putin ha perseguido reinstaurar el viejo estatus de Ejército. Además, altos mandos del Ejército
vieron con agrado la actitud inflexible del líder ruso contra el terrorismo en Chechenia y el
modelo de Occidente que, según ellos, buscaba aislar a Rusia del mundo fueron acogidos con
agrado.
También han surgido tensiones en los últimos 16 años. Aunque Putin ha aumentado el
presupuesto del Ejército, bajo el pretexto de tener un órgano militar fuerte y con presencia
internacional, también ha disminuido el número de tropas a cambio de una mayor
modernización de medios y armamento para poder equipararse al arsenal de EE.UU. El líder
ruso también puso al frente del Ministerio de Defensa a Serguei Ivanov y Anatoli Serdiukov,
más próximos a él que al Ejército. Esta situación, junto a las reformas que intentaron llevar a
cabo, desencadenó la “rebelión de los generales” en 2008. Este conflicto interno concluyó con
el reemplazo de altos cargos heredados de la época de Yeltsin y el ascenso de miembros más
favorables al Gobierno.
La reputación de Putin
Gran parte de los índices de popularidad de Putin vienen de su demostración de fuerza en
Chechenia para combatir el terrorismo y su política económica. Aprovechó la recentralización
de la economía cuando el precio del petróleo ascendió rápidamente por las tensiones en
Oriente Medio, lo que mejoró la economía rusa.
Hasta la crisis económica mundial, Putin había logrado aumentar el poder adquisitivo de los
rusos y propulsar internacionalmente a las empresas rusas. Su enorme popularidad también
ha creado alrededor de él una especie de culto de corte estalinista. Es frecuente que el
Kremlin difunda fotografías de Putin para formar la imagen de duro, implacable, conquistador
y trabajador para el país. Este culto hacia su personalidad también le ha otorgado fama de
incorruptible. Además, al encarnar el papel de gran líder y recuperar los símbolos de épocas
pasadas, Putin ha apelado al nacionalismo sentimental de la población y esto funciona
especialmente bien en las regiones más deprimidas en las que los valores de antes son más
apreciados.
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