B. POLÍTICA EXTERNA DE RUSIA
En política internacional el planteamiento de Putin, pese a mostrarse simpatizante de EE.UU.
y la OTAN durante sus primeros años en el Gobierno, ha sido de en los años sucesivos. La
cercanía con el gigante americano en relación al terrorismo internacional fue aún mayor tras
el atentado del 11-S, pero acabó con la invasión americana en Iraq. Apelando al estatus de
Rusia en los años de la URSS, Putin y su gobierno defienden una Rusia fuerte con un papel
protagonista en el área internacional, y para ello es necesario limitar el papel dominante de
Estados Unidos y establecer un mundo multipolar en el que no sólo sea un agente quien tome
las decisiones.
En este sentido, el Gobierno ruso ha trabajado con Brasil, India, China y Sudáfrica (junto a
Rusia, los denominados BRICS) para establecer estructuras paralelas a las de EE.UU. y sus
aliados. Durante su presidencia, Putin ha otorgado un mayor grado de importancia a China,
involucrándose personalmente en negociaciones con el Gobierno asiático, dado el potencial
económico, su estatus de país fronterizo por el que Rusia debe pasar para acceder a los
mercados asiáticos y la posibilidad que da para romper el papel predominante de EE.UU. En
esta tesitura, Putin se ha aventurado a mantener relaciones con países Iberoamericanos como
Venezuela y ha criticado repetidamente el intervencionismo de Estados Unidos en otros
países como Iraq y Libia, lo que lo ha llevado a oponerse a la intervención americana en Siria.
En Europa, Putin no se interpuso en la ampliación de la Unión Europea, pese a que esta incluía
a algunas de las antiguas repúblicas soviéticas, pero ha reaccionado duramente contra
intentos de la UE y la OTAN de atraer países como Georgia, Moldavia y Ucrania. Además,
criticó duramente el plan para instalar sistemas anti-misiles en Polonia y República Checa que
supuestamente estaban destinados a proteger Europa de ataques iranís. En este contexto, la
anexión de Crimea y el conflicto en Donetsk y Luhansk fueron señales de que a Putin no le ha
temblado el pulso a la hora de hacer frente a la OTAN, pese a las duras consecuencias
económicas para Rusia. Estos conflictos también han servido a mejorar su imagen como
impulsor de una Rusia fuerte en un momento donde había sido muy criticado por las formas
de su regreso al poder en 2012.
Comienzo de las relaciones bilaterales entre Rusia y Siria
El establecimiento de las relaciones entre Rusia y Siria se puede datar en el año 1944, con el
establecimiento de las relaciones diplomáticas. A partir de entonces, las relaciones entre
ambos países se fueron fortaleciendo, aumentando, sobre todo, la cooperación económica y
militar. Tras la caída de la URSS, las relaciones tan importantes que mantenía el
bloque soviético con Oriente Medio y en concreto con Siria, quedaron muy reducidas.
No obstante, fueron retomadas por el actual Presidente Putin, quien recuperó los
lazos militares, diplomáticos y comerciales, dejando a un lado los componentes
ideológicos para colocar de nuevo a Rusia en el mapa de Oriente Medio.
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