216
Intervenciones en teoría cultural
Si seguimos el paralelo con el feminismo, las luchas del
multiculturalismo se encuentran en el segundo momento: el
de la diferencia. En el multiculturalismo todavía se está en ese
momento de la diferencia, en el que se argumenta desde grupos
étnicos imaginados como plena y monolítica diferencia. Todavía
no hemos imaginado, y menos aún articulado, unas luchas
desde multiculturalismos que se desplacen de la diferencia a las
heterogeneidades, a las multiplicidades.
Uno de los mayores problemas del multiculturalismo hoy en día
consiste precisamente en que no ha cuestionado la noción de
diferencia con la que se opera ya que, en general, tiende a suponer
grupos étnicos homogéneos y absolutamente contrastantes.
Estamos en deuda de articular luchas desde multiculturalismos
que vayan más allá de la diferencia esencializada y generalizante
de ‘lo indígena’ o ‘lo negro-afrodescendiente’, a semejanza de la
crítica que el feminismo realizó a la noción esencializada de mujer.
Unas luchas del multiculturalismo donde no se reproduzcan y
afiancen esas nociones de otrerización de la diferencia propias
de la nostalgia imperial de un ‘Occidente’ que imagina otros
radicalmente otros, puros y homogéneos.
Esta otrerización de la diferencia se aprecia con una fuerza
inusitada en los imaginarios del ‘nativo ecológico’ (Ulloa
2004), es decir, de un ecólogo por naturaleza que, en su
supuesta radical diferencia con ‘Occidente’ y la ‘modernidad’,
encarnan unas relaciones armónicas con la ‘naturaleza’ (con la
‘madre naturaleza’). Otra arista de esta otrerización culturalista
de la diferencia es la de las expresiones neochamánicas que,
en contextos urbanos, son consumidas por individuos de
clase media y de élite (Caicedo 2010). Poca o ninguna fuerza
política de importancia puede articularse desde estas ideas de
la diferencia cultural. En cambio, estas ideas sí han permitido
la proliferación de las prácticas “oenegeras” a nombre de