¿El multiculturalismo amerita ser defendido?
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hacerlo así, tanto que nos cuesta gran trabajo reconocer que hace
solo dos o tres décadas era imposible pensar de esa manera.
A principio de los años ochenta, a nadie se le ocurría, por
ejemplo, que la gente que vivía en el medio Atrato, en el Pacífico
colombiano, había que concebirla como un ‘grupo étnico’ con
unas prácticas tradicionales de producción, con un territorio con
ejercicio de propiedad colectiva, una cultura ancestral y una
identidad cultural. En ese entonces, usualmente se referían a los
habitantes del medio Atrato como campesinos. Eran campesinos,
y en cuanto tales se asumía que estaban necesitados, atrasados, y
había que ‘redimirles’ con el ‘desarrollo’. Había que incorporarlos
a la nación a través del mercado, y para ello se diseñaron
varios proyectos de desarrollo. Se hablaba de transferencia de
tecnología, de capacitación en conocimiento contable, de generar
una racionalidad económica empresarial…
Si se revisan los periódicos de la época de Quibdó no vamos a
encontrar allí el discurso que hoy los activistas, académicos y
funcionarios del m V