Cuerpos racializados
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a los engranajes y gramáticas de la imaginación racial que habitan
y producen distintas corporalidades. Si se piensa en los discursos y
prácticas de distinción de lo paisa, es claro cómo no es suficiente
con enmarcarles en un vocabulario culturalista o regional para
suspender sus abiertas configuraciones raciales, cuando no racistas.
Los cuerpos racializados existen dentro de regímenes de
corporalidad situados. Así, por ejemplo, la marcación racial de
negridad en un cuerpo determinado depende del contexto. Un
cuerpo que es considerado como ‘negro’ en una ciudad de los
Estados Unidos, puede ser a su vez clasificado como ‘mestizo’
o incluso ‘blanco’ en una de América Latina. La cantautora
Mercedes Sosa puede ser llamada “La Negra Sosa” en Argentina,
pero muy difícilmente se hubiera colocado tal apelativo en un
país como Brasil. Los regímenes de corporalidad de ambos países
varían dadas sus diferentes formaciones nacionales de alteridad
en las que las marcaciones raciales de los cuerpos con respecto a
la negridad son bien distintas.
Entre las disímiles regiones o localidades de un mismo país a
menudo también sucede esto. En Colombia, por ejemplo, las
marcaciones raciales de negridad corporalizadas que operan en
un lugar como Medellín no son las mismas que en Cartagena
o en Quibdó. Alguien que puede ser percibido como ‘negro’ en
la primera ciudad, no necesariamente lo es en Cartagena o en
Quibdó. Esto significa, en suma, que la negridad no debe ser
entendida como un atributo inmanente a ciertos cuerpos, sino que
se encuentra en función de las diferentes marcaciones raciales
existentes en regímenes de corporalidad situados.
Con respecto a las marcaciones raciales, nos encontramos con
distintos regímenes de corporalidad en las ciudades mencionadas.
Esto no quiere decir que los regímenes de corporalidad sean
homogéneos en una ciudad o una región, ya que tienden a existir