Intervenciones en teoría cultural | Page 192

Cuerpos racializados 191 diferenciados, implican unas necesarias correspondencias con unas habilidades intelectuales, cualidades morales y características comportamentales determinadas. Con las articulaciones del racismo científico a finales del siglo XIX y principios del XX, esta imaginación adquiere los diferentes lenguajes y el efecto de verdad derivado de la autoridad de la ciencia de la época. En las versiones del racismo científico europeo y estadounidense, nociones vagas de lo heredado se fijan como herencia biológica (López Beltrán 2004), al igual que ideas generales de la comunalidades de ‘sangre’ que desde siglos atrás incluían aspectos religiosos, sociales y culturales se decantan como genética (Stocking 1994). En América Latina, sin embargo, como lo ha argumentado Marisol de la Cadena (2005, 2007), la marcación racial de los cuerpos ha recurrido a menudo a dimensiones educativas o culturales más que a las estrictamente ‘biológicas’ para establecer distinciones y jerarquizaciones naturalizadas. El que la existencia de la raza haya sido cuestionada por las ciencias biológicas y genéticas no significa que en los diversos imaginarios y prácticas sociales los cuerpos no continúen siendo percibidos y discriminados racialmente. La imaginación racial ha precedido y se ha mantenido más allá de sus articulaciones en el racismo científico, el cual tuvo su expresión paradigmática en los movimientos eugenésicos en las primeras décadas del siglo XX. Gústenos o no, las