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Intervenciones en teoría cultural
Europa. Lo que se disputa así es la preeminencia en el origen,
no el contenido asociado a la modernidad. Wallerstein considera
que este antieurocentrismo es eurocéntrico porque “[…] acepta
absolutamente la definición del marco intelectual que los europeos
impusieron al mundo moderno, en vez de reabrir completamente
las cuestiones epistemológicas” (2007: 65).5
Otra serie de críticas a los relatos difusionistas de la modernidad
indica el anacronismo de sus supuestos. Desde una perspectiva
del sistema-mundo o macroestructural, la modernidad no puede
ser adecuadamente considerada una invención de Europa ya
que ambas (la modernidad y Europa) son co-producidas como
resultado de la emergencia y expansión del sistema mundo y no
sus anterioridades. Plantearse la modernidad como un producto
europeo es un anacronismo, el efecto de un ‘presentismo
histórico’. Como bien lo sustenta Mitchell: “Ver a la modernidad
no como un producto de Occidente sino de sus interaccion