Modernidad y diferencia
101
rasgos considerados como característicos de la modernidad fueron
inventados en territorios coloniales mucho antes de que lograran
ser introducidos en Europa. Según autores como Chartterje
(2008), por ejemplo, la población y la cultura son invenciones
producidas en regiones colonizadas antes que en Europa. En la
misma dirección argumentativa se puede situar la conocida tesis
de Anderson ([1991] 2007) de que la nación como una comunidad
imaginada se produjo primero en el continente americano por
parte de las elites criollas antes que se introdujera a Europa. Mintz
([1985] 1996), por su parte, muestra como ciertas tecnologías de
domesticación de los cuerpos se dan primero en las plantaciones
del Caribe antes que en la Inglaterra de la Revolución Industrial.
Todos estos análisis tienen en común que visibilizan el lugar de
la periferia no europea, en gran parte en condición de dominación
colonial, en una genealogía de la modernidad que hasta ahora había
asumido que era resultado de procesos e invenciones intraeuropeos:
“Tales cuestiones sobre el papel de la periferia […] en la genealogía
de la modernidad han mostrado que necesitamos reexaminar muchos
de los escritos críticos sobre la modernidad europea que le han dado
forma a nuestro pensamiento […]” (Mitchell 2000: 5).
A pesar de lo valioso de este tipo de análisis histórico que
da un lugar protagónico a la periferia en la genealogía de la
modernidad, no se puede dejar de señalar que su riesgo consiste
en caer en la simple inversión de la narrativa que localiza el
origen de la modernidad en Europa para ubicarla en un lugar
cualquiera por fuera de ella. En su expresión extrema, esto es
lo que Wallerstein denomina ‘eurocentrismo antieurocéntrico’
(2007: 65). Este tipo de eurocentrismo es una modalidad de
occidentalismo ya que simplemente invierte los términos,
argumentando que la modernidad no es europea sino que es una
aspiración común de muchas civilizaciones o que fue antecedida
por modernidades en otras civilizaciones mucho antes que en