En este contexto, pareciera que se justifica el desarrollo de acciones que sensibilicen sobre la
relevancia de este tema, se intensifiquen las capacitaciones y se impongan mecanismos de control
de la calidad de los datos con monitoreos permanentes.
Además de los problemas en la unificación de datos, hay que considerar otras causas que también
podrían estar aumentando las coberturas de forma irreal, tales como la inexacta digitación de
nombres o números de identificación, la codificación incorrecta de diagnósticos, las consultas
fantasmas (no verificables) pero registradas en el Sistema de Identificación Agendas y Citas (SIAC)
producto de valoraciones rápidas o atenciones informales con hojas que posteriormente no se
integran al expediente, entre otras.
Para abordar este problema, se considera urgente la implementación de un mecanismo de control
cruzado entre las consultas reportadas para la EPSS y las consultas reportadas para producción en
el Plan Presupuesto, que garantice la calidad de los datos sobre los que se estiman las coberturas.
Por otro lado, el uso inadecuado del expediente de salud físico ha venido siendo un problema
permanente en algunas unidades desde hace mucho tiempo, lo cual ha sido difícil de corregir a
pesar de la clara normativa existente al respecto.
En la recolección de datos de la EPSS muy frecuentemente se encuentra el uso de formularios y
sellos locales no autorizados, el uso de tintas de colores no permitidos: la utilización de
correctores y marcadores, tachaduras, notas médicas superpuestas o fuera del margen, entre
otros, incumpliéndose así con lo establecido en el artículo 32 del Reglamento del Expediente de
Salud (CCSS, 2014).
En los dos últimos años se ha reportado al Comité Institucional de Expediente de Salud tres áreas
de salud por sospecha de alteración de registros, dado que las irregularidades coincidían con
criterios de evaluación. Estos casos, aunque aislados, deben ser considerados seriamente por las
implicaciones que pueden tener en la salud de las personas.
Sería de esperar que la incorporación del Expediente Digital Único en Salud (EDUS) vaya a resolver
de forma importante este problema; no obstante, mientras no esté implementado en todas las
unidades, se debe seguir insistiendo en las implicaciones legales, administrativas y clínicas que
puede acarrear un uso inadecuado del expediente.
En otro orden de ideas, la cantidad de expedientes considerados “no evaluables” en la EPSS
continua siendo grande, esto a pesar de que muchas áreas de salud han implementado estrategias
de monitoreo de los sistemas de información. Dichos expedientes, que por azar fueron
seleccionados dentro de la muestra a evaluar, no cumplen con los requerimientos para ser
incorporados dentro de un indicador determinado, principalmente debido a fallos en la asignación
de códigos de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
De igual forma, se siguen detectando un número considerable de expedientes “no encontrados”,
lo que evidencia una custodia inadecuada de estos documentos médico-legales, y además va en
detrimento de la calidad de la atención. Por lo general esto se debe a que los expedientes están
mal archivados, tienen nombres o números de identificación diferentes, o en ocasiones
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