Informe 2018 Informe de resultados de la Evaluación de la Prest | Page 133
Contexto del problema de salud
La diabetes mellitus es una de las principales causas de muerte en la mayoría de los países
desarrollados y está alcanzando proporciones epidémicas en muchos países en vías de
desarrollo y en naciones recientemente industrializadas (Ceriello et al, 2008, p. 17).
La diabetes mellitus tipo 2 es el tipo más común de diabetes, presente aproximadamente en el
90°% de todos los casos. En este tipo, la hiperglicemia es el resultado de una inadecuada
producción de insulina y de la respuesta incompleta del organismo a su acción, definida como
resistencia a la insulina. La diabetes tipo 2 es más comúnmente vista en adultos mayores,
aunque se está incrementando la cantidad de niños, adolescentes y adultos jóvenes que la
padecen, debido a los crecientes niveles de obesidad, inactividad física y hábitos dietéticos
inadecuados (Federación Internacional de Diabetes [FID], 2017, p. 18).
Un pobre control de la diabetes mellitus está asociado con la aparición de insuficiencia renal,
pérdida de la visión, enfermedades macrovasculares y amputaciones. Estudios clínicos
controlados han demostrado que el tratamiento intensivo de la diabetes puede disminuir
significativamente el desarrollo y la progresión de sus complicaciones microvasculares (Ceriello
et al, 2008, p. 17).
Según los resultados de la última encuesta de base poblacional, Costa Rica se encuentra entre
los países con más alta prevalencia en el mundo. Se estima que un 12,8 % de las personas de
20 años o mayores presentan diabetes (Caja Costarricense de Seguro Social [CCSS], 2016, p.
33). En Latinoamérica solo superan esa cifra Belice (17,1°%) y Puerto Rico (12,9°%), según
informes de la Federación Internacional de Diabetes. Los países con mayor prevalencia del
mundo se ubican en pequeños territorios insulares: las Islas Marshall (30,5 %) en el Pacífico y
la República de Mauricio (22°%) en el África Oriental (FID, 2017, p. 74, 76, 78, 80).
Proyecciones mundiales recientes señalan que la prevalencia de la diabetes podría llegar a
estabilizarse alrededor del 2045 en todas las grandes regiones del orbe (Cho et al, 2018, p.
276). Sin embargo, la fuerza de esta predicción también depende del comportamiento futuro de
las poblaciones con respecto a dos determinantes claves de su aparición: el sedentarismo y la
alimentación no saludable. Utilizando modelos dinámicos de incidencia, un escenario intermedio
(considerando niveles moderados de mortalidad) muestra que la prevalencia de diabetes en la
población adulta de los Estados Unidos podría alcanzar un 25°% en 2050, con mínimos
incrementos interanuales posteriores (Boyle et al, 2010).
El rumbo de la prevalencia en Costa Rica parece estar representado en las tendencias
mundiales, debido al comportamiento del exceso de peso en la población. Más aún, el
sobrepeso y la obesidad continúan afectando con mayor fuerza a la población infantil y
adolescente (NCD Risk Factor Collaboration, 2017, p. 2629, 2630). Consecuentemente, es
previsible que estos determinantes impongan retos cada vez mayores a los servicios de salud
para satisfacer en calidad y cantidad las necesidades de los usuarios diabéticos.
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