Piedad con solo oír la palabra se sabe a lo que se refiere esta escultura también con esta palabra se involucran otras esperanza de que se acabe por eso esta escultura te da remordimiento.
La virgen, extrañamente erguida, sostiene a Cristo muerto entre sus brazos. Los cuerpos se alargan, mórbidos deslizándose uno sobre otro, sin apoyo posible, el equilibrio inestable, en artificiosa este y sanción que produce en el espectador considerable tranquilidad. Las cabezas se doblan y el abrazo de la madre nada tiene que ver con la calma impasible que otras piedades que han evidenciado.Como si no desposeyeran de espacio suficiente las figuras se encargan en un plano angosto acentuado por las piernas dobladas de Cristo y ya no luchan contra él, no tratan de escapar de él, no se retuercen para vencerlo como muchas figuras de la Sixtina, sino que están ahí plegándose, de escucho descoyuntadas, incoherentes.La piedad ronda ni ni ofrece, al igual que otras muchas obras del artista, diversidad interpretaciones, por un lado, se ha insistido en sus antecedentes medievales el grupo recuerda los desprendimientos medievales tanto italianos como flamencos, pero sobretodo flamencos por otro, y ellos no se contrapone a lo anterior, se ha intentado ver la piedad como una manifestación de la ideología dominante de estos años en el ambiente romano.Sin entrar ahora pues los pormenores eruditos de tales cuestiones y sin pretender convertir a Miguel Ángel en el portavoz de algo o alguien que no sea el mismo cabe decir que ambos rayos constituyen factores importantes en el desarrollo del todavía incipiente. El medievalismo no es en La Piedad Rondanini más que un resto o residuo, un recuerdo de los elementos dramáticos que era posible encontrar en aquellos de es con no cimientos de algunos recursos compositivos que Miguel Ángel en lugar de respetar fuerza hasta sus últimas posibilidades. Desde luego no puede hablarse de vuelta alguna sino de recursos. Recursos que está de acuerdo que está de acuerdo con ideología propia de algunos círculos intelectuales humanos en la segunda mitad del siglo insertos en la crisis de los valores renacentistas incapaces de hacerte sentir a las nuevas concepciones que la monarquía y que el papado están imponiendo rápida y muchas veces violentamente.En este sentido, así como en el David había una oferta de alternativa una propuesta positiva para el pueblo Florentino centrada en la máxima estimación de sus virtudes cívicas y a través de ella una protesta global sobre los valores del hombre en el mercado del humanismo, la piedad no es capaz de transmitir si no la negatividad misma en la que la crisis se apoya. (Bozal, Antón, Beretta, Cobielles, Dolores, Silio, 1992: 169-170).
Piedad Rondanini(1552)
Mármol 195 cm