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David un nombre de con solo oírlo suena a poder grandeza ahora imagina verlo en una escultura detallada hecha un hombre dos metros de alto vuelvo a lo mismo grandeza poder y más si es en un mineral mármol la mejor piedra de esa época y por supuesto una de las mas caras. 50 años aproximadamente se paran la estatua del David del grupo de la Piedad rondanini que quedó grabado. Entre ambas, la obra fundamental de Miguel Ángel.Su comparación permite conocer los extremos de una traidora apasionante.David no es la primera estatua de Miguel Angel, pero si la que ofrece ya el apogeo de su estilo inicial. Las la escultura, de 410 cm de altura, es una síntesisDavid no es la primera estatua de Miguel Angel, pero si la que ofrece ya el apogeo de su estilo inicial. Las la escultura, de 410 cm de altura, es una síntesis de Hércules de David y simboliza las dos principales virtudes cívicas del renacimiento florentino, el coraje y la fortaleza. Conocida como el gigante se convirtió pronto en uno de los símbolos de la ciudad

La cabeza se mueve también hacia la derecha, sesgadamente, ofreciendo el perfil al respecto al espectador que mira frontalmente. Una pierna ligeramente doblada, avanza hacia delante mientras, la obra tensa obliga una pequeña comprensión en el torso, a la muñeca de algunos griegos. La obra está hecha para ser vista de frente y tiende a marcar lo del metro desmesurado de las proporciones; la mirada se desliza por las piernas y el tronco hasta alcanzar el gesto contenido del rostro, consciente el eje sobre el que gira, del que es ligeramente excéntrica. A diferencia de Donatello o Verrocchio, Miguel Angel no se ajusta a la visión tradicional del David.Ningún indicio, salvo la onda, de la narración bíblica, ya un esa onda no se pone en primer plano ni siquiera es fácilmente perceptible; ningún indicio de la narración bíblica, ya un esa onda no se pone en primer plano siquiera fácilmente perceptible ningún deseo después del esfuerzo realizado o de la hazaña de David, recordada en las otras esculturas por la cabeza de su oponente. Por el gesto del triunfo, por el heroísmo de la acción y de la actitud. Su triunfo no está motivado, aquí por el acto de alguno sino por su presencia.Su mirada no es la de quien descubre al enemigo no contempla el vencido, la de que sonríe satisfecho ante el aplauso. Hoy, es sólo una mirada, que no se dirige a parte alguna y que, por ello reclaman las nuestras todas para la escultura. Con su hábil Miguel ángel a llevado hasta sus últimos consecuencias dos rasgos centrales del humanismo resane renacentista, humanismo entendido aquí como apogeo y cima. (Bozal, Antón, Beretta, Cobielles, Dolores, Silio, 1992:168-169).

David

David, año 1501, mármol altura 410 cm