INFILTRACIÓN MUNDIAL - SALVADOR BORREGO E. Infiltración Mundial (Salvador Borrego E.) | Page 143

centígrados bajo cero y por unos pantanos helados como la roca. A los pocos días subió el termómetro hasta cero: el deshielo. Se hundían en los pantanos". (1) El 21 de abril (1942) las tropas de auxilio y los cercados hicieron contacto y consumaron le derrota de la parte que restaba del segundo ejército soviético. Una tercera batalla, parecida a las dos anteriores, tuvo lugar en la misma región, en la población de Cholm. Ahí quedaron cercados cinco mil alemanes, remanentes de tres divisiones. Su comandante era el general Scherer. Los sitiados se hallaban comprimidos en un área de dos kilómetros cuadrados y los atacaban tres divisiones soviéticas que necesitaban el camino de Cholm para abastecer a fuerzas rusas que ya se habían colado a retaguardia del frente alemán. Cholm fue abastecido desde el aire mediante planeadores. Entre los sitiados se organizaron grupos especializados en lanzar bombas de mano y grupos especializados en destruir tanques con el menor número posible de proyectiles. Una fuerza de rescate se había aproximado hasta 10 kilómetros de distancia, pero luego quedó detenida. Entonces se dio el caso insólito de que los sitiados dirigieran por radio el fuego de los cañones de quienes iban a auxiliarlos. Los proyectiles debían pasar sobre Cholm y caer en las líneas soviéticas. Por aquello de que la necesidad aguza el ingenio, ese insólito sistema llegó a adquirir una notable exactitud. Cholm resistió en medio de penalidades terribles un sitio de 94 días, al cabo de los cuales hizo contacto con las fuerzas de auxilio. Había 1.500 muertos enterrados entre las posiciones, 1.520 heridos en los sótanos y 1.200 supervivientes. Otros 780 habían muerto en posiciones avanzadas o habían caído prisioneros. Una batalla pequeña en efectivos, aunque grande en determinación moral, ocurrió en el pequeño pueblo de Vsvad, al sur del Lago Ilmen, punto de apoyo del ala izquierda del vital sector de Staraia-Russa. Vsvad era defendido por el 38 batallón del capitán Proehl, con un total de 543 hombres. La temperatura oscilaba entre 40 y 51 grados centígrados bajo cero. La nieve tenía un metro de altura. Cuando fuerzas soviéticas superiores embistieron ahí, el 38 batallón recibió la orden de mantenerse firme, como rompeolas. Durante 13 días cumplió penosamente esa misión y luego se le ordenó que tratara de reintegrarse al frente. El batallón se hallaba agotado y la marcha a través de la nieve era extenuante. Los oficiales tenían que imponerse sobre los soldados que pretendían unos minutos de descanso tirándose en la nieve. En esas circunstancias el que se acostaba se dormía y en pocos instantes pasaba del sueño a la muerte. Después de l4 horas de marcha divisaron a unos soldados con casco alemán y jubilosamente les gritaron: "¡Camaradas!"6 143