INFILTRACIÓN MUNDIAL - SALVADOR BORREGO E. Infiltración Mundial (Salvador Borrego E.) | Page 144
De momento no entendieron la respuesta:
-"¡Santa María!6 ¡Camarada!"6 -les contestaban en español. Estos eran
soldados del 269º regimiento al mando del capitán Ordás, de la División Azul 250.
Logrado el enlace, alemanes y españoles afrontaron un fuerte ataque de
siberianos. Luego llegó en su auxilio la 81ª división alemana y reconquistaron
varias posiciones. De los 205 españoles que lucharon en aquel sector
sobrevivieron 12.
En resumen, las cuatro anteriores batallas (la del río Volchov, la de la Bolsa de
Demiansk, la de Cholm y la de Vsvad), fueron pivotes que permitieron al general
Von Küchler salvar todo el sector norte del frente, el mismo que el mariscal Von
Leeb había dado ya por perdido.
(Mientras tanto, la infiltración oculta en Berlín hacía llegar a Moscú toda clase de
secretos militares alemanes).
Simultáneamente con la lucha del sector norte, a más de mil kilómetros de
distancia el sector sur también combatía por sus posiciones.
El 11º ejército (entonces al mando del general Manstein), había perforado un
laberinto de 15 kilómetros de fortificaciones, en el istmo de Perekov, para penetrar
en la península de Crimea. A continuación se lanzó sobre la fortaleza de
Sebastopol, considerada como la mayor en su género en todo el mundo. Cuando
esa operación iba avanzando, los ejércitos soviéticos 51º y 44º atacaron en la
península de Kertch, 175 kilómetros al oriente de Sebastopol.
La península de Kertch se hallaba guarnecida por un cuerpo de ejército al mando
del general Hans Graf Von Sponeck.
Sponeck era descendiente de soldados; había actuado bien en la campaña de
Holanda; se había distinguido en el frente de Rusia durante el paso del río Dnieper
y se había ganado un ascenso y la cruz de Caballero. Pero, ¿en qué punto la
resistencia de un carácter se desploma?...El general Sponeck recibió de Manstein
la orden de resistir en Kertch. Sponeck no hizo caso y tocó retirada. Manstein
volvió a ordenarle: "cese inmediatamente el repliegue", pero sponeck ya había
mandado hasta desmontar su estación de radio.
Von Manstein tuvo que suspender el asalto a sebastopol y acudir al sector de
Sponeck, donde la 46ª división de infantería se retiraba abandonando el equipo
pesado, casi en desorden. En cambio, la 170ª división luchaba contra el
desembarque soviético y lo inmovilizaba. Sponeck había perdido la moral.
Inmediatamente fue llevado a un consejo de guerra, degradado y condenado a
muerte, pero se le conmutó esa pena por la de 7 años de prisión.
144