INFILTRACIÓN MUNDIAL - SALVADOR BORREGO E. Infiltración Mundial (Salvador Borrego E.) | Page 141
Leningrado no podía resistir ya-mucho. El comisario Schdanov había movilizado
trescientos mil obreros, pero carecían de instrucción y su moral era muy baja. Las
unidades del ejército eran remanentes con escasa cohesión y fallaba su servicio
de abastecimiento. Un prisionero refirió después: "Perros, gatos, ratas, fueron
tenidos por manjares exquisitos. Las escenas de antropofagia, análogas a la de la
gran hambre de 1921, estaban a la orden del día. Parientes y vecinos de
habitación callaban durante semanas la muerte de sus allegados, para continuar
recibiendo la ración de hambre a su nombre6A los moribundos, si tenían la
desgracia de desplomarse en la calle, les arrancaban del cuerpo el calzado y el
vestido6Los víveres habían sido requisados por la NKVD".
A fines de agosto y principios de septiembre la meta número uno del Plan
Barbarroja, Leningrado, estuvo dentro de lo posible. Esto ocurría en el sector
norte.
Pero en esos momentos decisivos las miradas eran atraídas magnéticamente por
Moscú, en el sector central. El mariscal Brauchitsch, jefe del ejército; su inmediato
inferior, el mariscal Von Bock, y los que le seguían a éste, generales Von Kluge y
Guderian, querían que se le diera prioridad a la embestida sobre Moscú. También
el jefe del Estado Mayor General, Franz Halder, habitualmente tan escéptico, se
inclinaba por Moscú.
Hitler titubeó. Eran tantas y tan autorizadas esas opiniones, que accedió a que el
mariscal Von Brauchitsch detuviera el asalto a Leningrado y retirara de ahí al 4º
ejército blindado para enviarlo al sector central, de Moscú.
El Plan Barbarroja fue así modificado.
Las consecuencias habían de ser muy grandes. Leningrado tuvo un respiro, pasó
el momento propicio y se quedaron ahí clavados, sitiándolo, los ejércitos 18º y 16º,
que en tres años más ya no podrían utilizarse en otra parte. Perdieron la
posibilidad de hacer guerra de movimientos y se quedaron inmóviles en una larga
lucha de trincheras.
De momento, en septiembre, no se advirtieron las adversas consecuencias. Pero
tres meses después, al empezar la contraofensiva soviética, la situación se volvió
muy difícil porque los sitiadores se vieron atacados desde el exterior, en un
segundo frente"
Entonces el mariscal Von Leeb, jefe del sector norte, dijo que la situación era
insostenible y que urgía hacer una retirada general de novecientos kilómetros.
Hitler se opuso, hubo sospechas de que Von Leeb no estaba dispuesto a
obedecer, Von Leeb renunció y se le aceptó su renuncio. La sustituyó el general
Von Küchler, comandante del 18º ejército, el cual quedé al mando del general
Lindemann.
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