Durante la III Bienal se exhibió en el
Museo Nacional de Bellas Artes
(MNBA) una elaboración instalativa de
Glexis Novoa en su llamada “etapa
práctica”, un conjunto alusivo que tiene
el fin de demostrar irónicamente los
mecanismos y engranajes del sistema
del arte. Su buena techné es en sí misma
critica punzante: pinta letreros de consignas que nada dicen, signos imagina-
rios y recreados para manipular el lenguaje de la propaganda política del realismo socialista y los elementos figurativos del Art Decó, que pueden ser leídos como cuadros abstractos mediante
la recreación sugerente a la moda del
futurismo y el constructivismo ruso;
héroes abstractos de medallones en
enormes altares, con toda una trama
visual de ironías y contra ironías.
Glexis Novoa 1989. Etapa Practica Instalación
El dramático canto de cisne de la época,
que supuestamente parecía cerrarse, fue
la exposición “El objeto esculturado”, el
4 de mayo de 1990, organizada en el
Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV). Aceptada y contemplada con cierto prejuicio, súbitamente fue
suspendida y reabierta, después que la
censura determinó cuales serían las
obras a exponer, por causa del performance espontáneo, inesperado, del estudiante del 4to año del Instituto Superior de Arte (ISA) Ángel Delgado,
quien fundó su acto artístico provocador
en la tradición dadaísta y situacionista:
defecar en medio de una de las salas
sobre un periódico. Para algunos fue
con el interés de no contaminar el piso;
para otros, con ánimo de hacerlo sobre
el órgano de prensa oficial del Partido
Comunista. Esto dio pie a seis meses de
prisión por el delito de escándalo público y así se convirtió a sí mismo en el
evento artístico “Arte Preso 1242900”.
Al tumbarse el Muro de Berlín y desintegrarse el campo o bloque socialista, la
inestabilidad y desesperanza de los sectores de izquierda se sumaron al desbalance político-económico con múltiples
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