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Variaciones
Conocerás la verdad
y serás libre
Ivonne C Lascaiba Hernández
La Habana, Cuba
D
ios hace fracasar por completo
los proyectos de los pueblos
paganos*, pero los proyectos
del Señor permanecen firmes para
siempre.
La situación de los cubanos se hace
cada vez más difícil; muchos han
perdido la perspectiva, perseverando en
la falsa piedad e ideas caprichosas y
testarudas que impiden alinearse con
Dios y encubriendo las verdaderas
intenciones del corazón.
Al perderse la visión, uno de aleja cada
día más de los planes secretos que Dios
tiene para esta nación. El principado de
este siglo, el engaño y la mentira, han
conducido a una parálisis espiritual,
pero… ¿ha desechado Dios a su pueblo?
De ninguna manera, Él no abandona a
su pueblo ni desampara a su heredad y
por esa razón un remanente escogido
por gracia fue llevado a otras tierras
para frustrar toda maquinación y todo
argumento que se levantaran contra Él.
Dios no es hombre para que mienta ni
hijo de hombre para que se arrepienta.
Lo que prometió se cumplirá y Dios no
puede ser burlado, porque suya es la
tierra y su plenitud.
A lo largo de estos años, los cubanos
han pasado por profundos conflictos,
que no son más que los diferentes
tentáculos del gran dragón que atrapa y
no suelta hasta destruir totalmente si no
te arrepientes de tus malas obras. Así lo
pudimos apreciar en aquella escena
vivida por el pueblo en que muchos,
desenfrenadamente
incitados,
exclamaron a voz de cuello la horrenda
consigna de paredón en un juicio
popular multitudinario que expuso
sentimientos de odio y rencor.
Ese rechazo ha permanecido hasta ahora
en los corazones de toda una
generación. ¿Qué tiene que ver uno con
lo que sucedió, si no había nacido o era
muy pequeño al ocurrir los hechos?
Pues que estaban presentes tus padres o
abuelos, y aquellos hechos marcaron la
historia del pueblo cubano al violar el
pacto que hizo con Dios. Y como todo
lo que se haga y diga trae
consecuencias, hoy se recogen los frutos
malos sembrados ayer y se lleva en las
espaldas lo que hicieron nuestros
antepasados.
Solo nos resta clamar a Dios para que
tenga misericordia y perdone los
pecados de todos, ya que este pueblo
vive lleno de calamidades espirituales,
incertidumbre y resignación, así como
en la más elemental pobreza de espíritu
e impiedad. A lo bueno se le dice malo
y a lo malo se le dice bueno.
Clamar por Dios, que es fuerte,
invencible y poderoso, tardo para la ira
y grande en la misericordia y la verdad,
es la única solución para que las
generaciones venideras puedan vivir en
novedad de vida. Dios perdona la de
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