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trayectoria laboral posterior de los individuos. Un factor fundamental en este proceso son los efectos discriminatorios. Las desigualdades de acceso a ciertas áreas de actividad, así como el ingreso en ocupaciones menos formales, están fuertemente mediados por factores relacionados con la discriminación de género y raza. Así, las mujeres con el fenotipo afrodescendiente más arraigado cargan con todo el peso de la discriminación por color de la piel y género, amén de sufrir tanto la discriminación sectorial regional ocupacional que sufren los hombres de la misma raza como la discriminación salarial de las mujeres no afrodescendientes. Muchos estudios informan que la combinación de raza y género genera una considerable desventaja en la inserción en el mercado de trabajo y, sobre todo, disparidades de ingresos. Acerca de la educación, el expediente (2013, 61) señala ciertos avances para los negros y las mujeres, pero también la persistencia de desigualdades categóricas, principalmente en los niveles más altos. Los avances en las políticas educativas dieron lugar a incrementos en el nivel educativo de las mujeres negras, pero no suficientes para eliminar las desigualdades. Incluso con el crecimiento en oportunidades educativas subsisten las desigualdades raciales y de género en Brasil, que se traducen en desventajas para la posición de las mujeres negras en la estratificación social. Se mantienen las distancias entre los grupos raciales y de género, especialmente en los niveles superiores de educación. Las mujeres negras ocupan el tercer lugar en tasa de escolarización; en primer lugar están las mujeres blancas y en segundo, los hombres blancos. Los últimos son los hombres negros. Pero el aumento en el nivel educativo de las mujeres negras no significó mejor posicionamiento en el mercado laboral. Aún se mantienen bien lejos del perfil de las mujeres blancas ocupadas y con mejor nivel educativo a pesar de los avances señalados. Las mujeres negras encuentran fuertes barreras para convertir sus mejores calificaciones en mayores ventajas en el mercado laboral. En el mercado de trabajo se nota una segmentación racial inalterada, puesto que los blancos presentan todavía mayores proporciones. Las tasas de participación de las mujeres blancas no son mucho mayores que las de los hombres negros. En contraste, las categorías de funcionarios públicos y empleados domésticos tienen mayores proporciones de mujeres, con predominio de las blancas en el primero y negras en el otro. Cabe señalar que las mujeres negras tienen baja representación en las categorías más estables y de mayor estatus social, en tanto exhiben mayor participación en los estratos ocupacionales de bajo prestigio y menor remuneración, como los empleos domésticos. Las mujeres negras son el grupo más desfavorecido, porque de modo general no consiguen revertir sus adquisiciones educativas en mejores puestos e ingresos laborales. Mujeres afrodescendientes en Perú La población afroperuana se caracteriza por experimentar dos procesos bien asociados a su situación social y económica: la exclusión social y la discriminación, que forman un entramado complejo y a la vez fuertemente insertado en las dinámicas sociales (Benavides, Sarmiento, Valdivia y Moreno, 2013). El último censo oficial que incluyó al pueblo afroperuano fue el Censo de Vivienda y Ocupación (1940). Desde esa fecha no se volvió a identificar a los/las descendientes africanos/as en censo oficial. Sin embargo, las acciones de la III 48