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aunque me reconoció apenas al verme,
se sorprendió.
En Cuba no hay desalojo
El mobiliario del cubículo consiste en
tres sillas pequeñas, una de ellas para el
ventilador. Santa tiene que quitarlo para
poder sentarme. Me dice que Kirenia
está ingresada con neumonía.
Cubículo de Santa
Santa: Ha llovido y hay mucha
humedad. Pero su embarazo no peligra.
La tenían en terapia intensiva y ya la
pasaron a la sala.
YR: Cuénteme qué pasó en 1993,
cuando su hija tenía 11 años.
Santa: Que yo sepa, en Cuba no hay
desalojo.
YR: La Revolución Cubana acabó con
eso.
Santa: Pues en mi casa se metió la
policía con [la administración] de
vivienda y derrumbaron todo. Lo que
mi hija siempre cuenta y nunca se le ha
borrado de la mente es que, cuando
despertó, lo primero que vio fue el
cielo. Como techo, el cielo.
YR: ¿Dónde estaba usted?
Titubea, baja la vista, pero termina por
confesarme que estuvo presa seis
meses. Su madre cuidaba a Kirenia y a
su hermanito menor, pero en aquel
momento tampoco se encontraba en la
casa. Cuando regresó, encontró a la
niña en la calle llorando.
Santa: Mi hija tiene cartas que me
hicieron en la prisión como caso social;
el mismo día que salí de pase, llegué y
encontré todo lo mío en la calle, el
escaparate echándose a perder... Tenía
tres días de pase, pero estaba tan
traumatizada que entré ese mismo día.
YR: ¿Por qué demolieron la casa?
¿Estaba en mal estado, inhabitable?
Santa: Era de madera, pero no estaba en
mal estado, era nueva. La mandaron a
tumbar. En sí, yo no sé quién, ya te dije
dónde yo estaba. Cuando llegué, no
encontré a mi mamá, a mis hijos. Todo
estaba en la calle, escaparate, ropa…
YR: ¿No será que quienes hicieron la
demolición ignoraban que había alguien
dentro de la casa?
Santa: Sí lo sabían, pero tumbaron
primero el techo para después sacar a la
chiquita, que era la única que estaba en
la casa en ese momento.
YR: ¿Y su hijo menor?
Santa: Estaba con su abuela paterna.
YR: ¿Dónde estaba el padre, el esposo
de usted?
Santa: Él también tuvo problemas. Yo
estaba embarazada y perdí una niña. Me
hicieron cesárea y nació bien, pero
después no me la traían y cuando
pregunté me dijeron que había fallecido.
Me puse mal y me fui del hospital bajo
mi responsabilidad, con puntos de
seguridad. Cuando estaba aquí, vino el
Jefe de Sector y preguntó por mi
esposo, que estaba trabajando. Dijo que
le dejaría la citación para que fuera al
día siguiente a la Unidad. Yo estaba mal
y le pedí que la dejara sobre el televisor,
pero olvidé dársela a mi esposo y al día
siguiente se fue a trabajar. Por la noche
vino el Jefe de Sector con otro policía.
Le metieron un "estrallón" a mi esposo;
yo traté de explicar que había perdido a
mi hija y había olvidado darle la
citación, les pedí que no se lo llevaran
porque yo estaba sola con los niños y
recién operada. Me levanté la blusa
para que vieran. Me dijeron que no me
metiera.
Al esposo de Santa se lo llevaron por
peligrosidad social predelectiva, a pesar
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