entendido de una ruptura de“ la unidad nacional” y las intenciones perversas de romper la“ unidad” desde el punto de vista ideológico. En sintonía con De la Hoz, Morales sospecha también una“ conspiración norteamericana” en los activistas antirracistas opositores al régimen político cubano:“ Otro asunto importante es que el tema [ de la racialidad ] pasó desde hace algún tiempo a formar parte de la plataforma de " subversión interna " promovida y financiada por el gobierno de Estados Unidos. Recientemente en algunas declaraciones de representantes de esa variante, se ha tratado de suavizar el discurso, acercándolo a nuestras posiciones. De modo que las críticas que estas personas hacen sobre la cuestión racial en Cuba, no son muy diferentes a las nuestras y ya no aparece en su discurso político el esquema de solución, por medio del cual, el tema racial en Cuba se solucionaría, según ellos, cambiando el régimen político. Tal vez esto responde a los potenciales cambios que podrían producirse en la política norteamericana hacia Cuba. O a la comprensión de que el esquema de solución que plantean resulta demasiado impopular”. 13 A este respecto, la Comisión Aponte puntualiza:“ No coincidimos con algunos cubanos que buscan en el rejuego político la supuesta solución a este delicado tema, sobre todo, porque ha quedado demostrado a lo largo de la historia que los problemas del país, tienen que ser solucionados por los propios cubanos y no servirle la Isla al capital internacional y en especial a los Estados Unidos”. 14 Así, las propuestas de autonomía organizativa y demandas específicas de representación y acciones afirmativas son entendidas como“ un rejuego político” contra la Revolución o, en el caso de Morales, como parte de una plataforma de“ subversión interna” promovida y financiada por el gobierno estadounidense. La Comisión Aponte rechaza asimismo la especificidad racial y privilegia la pertenencia étnica, el“ mestizaje” 15 de la nación cubana, por encima de los intereses de los y las afrodescendientes.“ La Comisión Aponte de la UNEAC no es una organización de negros o de « afrocubanos ». Don Fernando Ortiz, sabio que supo desentrañar el engaño de la raza, calificó al pueblo cubano de un ajiaco, en el que se cuecen los aportes étnicos, raciales y culturales de los pueblos originarios, España, el continente africano, Francia, China y otros componentes asiáticos y europeos. La heterogeneidad de tan singular origen, no niega la formación de una etnia única, nacional e inclusiva. Todos somos cubanos, negros, mulatos y blancos, con nuestro sincretismo religioso y mestizaje cultural a cuestas, y en la comisión están representados, por el color de la piel, todos los nacidos en esta tierra de héroes y heroínas”. 16 Excluir del debate a quienes no sean“ revolucionarios”, es decir: aquellos que no discutan dentro de las instituciones oficiales del Estado y la sociedad civil reconocida por este, queda explícito en esta conclusión:“ No nos caracteriza el enfrentamiento, sino la búsqueda de soluciones, el debate, la discusión y la polémica en espacios significados, en momentos oportunos y en contextos apropiados. Con la Revolución todo, sin la Revolución nada”. 17 Esta mirada Estado-céntrica del problema, alineada a las políticas y los ritmos gubernamentales, y la persistencia en homogeneizar la población en“ el mestizaje” supeditan la diversidad y la diferencia a“ la unidad nacionalista” que propugna el discurso oficial. Los temas culturales y sociológicos de la discriminación racial en Cuba no ganan
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