Magdalena Campos Pons. Hablando suave con mi madre, video-instalación( 1997)
María Magdalena Campos-Pons explora, en Hablando suave con mi madre, una vasta temática relacionada con la diáspora, la expatriación, el género y la raza, como parte de la serie de obras titulada Historia de los que no fueron héroes. Esta instalación con multimedia despliega una narrativa personal para examinar los caminos donde historia y tradición han pasado de generación en generación y la memoria colectiva queda preservada en los evocativos objetos cotidianos. Entretanto Belkis Ayón induce una mirada de cierta femineidad. La leyenda de Sikán llamó su atención, por la condición de víctima del personaje femenino, pero se aborda desde una posición más bien genérica, sopesando las connotaciones y analogías que pudieran derivarse. El propio misterio de la leyenda y sus significados encubiertos en el devenir histórico se abren a ciertas especulaciones, aunque su postura nunca fue recriminar la cofradía, sino al contrario: respetarla y promulgarla en sentido cultural más amplio Marta María Pérez tiene otra manera de decir desde el arte. A partir del cruzamiento entre lo profano y lo sacro construye su identidad y desenmascara esa mitología de los papeles de géneros que sirven de base a la discriminación. Su cuerpo como soporte hace valer la voz femenina, especialmente ante la conformidad del“ lugar que le corresponde” y la falta de equidad en el reto de“ lo que siempre fue así, debe seguir siendo así”. Los tabúes que persisten hacen referencia a los orígenes simbólicos negativos de la menstrualidad como castigo, originada por la curiosidad y la desobediencia: ¡ la sangre de su propio cuerpo! Es el símbolo de la vergüenza, el castigo y la represión, que completa la sujeción a la impureza y los efectos malignos que limitan ante lo sagrado. Popularizados al interior de la expresión religiosa, estos aspectos se presentan de maneras inconscientes y naturales, pero
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