La influencia del sistema religioso y las prácticas culturales afrocubanas en el arte cubano contemporáneo
M Sc. José Clemente Gascón Martínez
Artista plástico y crítico de arte. La Habana, Cuba
L
a etapa que sobrevino al llamado quinquenio gris se desarrolló bajo una cobertura ideoestética más rígida, sobre todo a partir de las declaraciones del Primer Congreso de Educación y Cultura( 1971), que impuso preceptos valorativos sobrecargados de signos extrartísticos, principalmente en la esfera promocional del arte. En este contexto son perfectamente explicables los cuantiosos repliegues temáticos, ya sea por la censura o la autocensura de los propios artistas en aras de no buscarse problemas con las autoridades culturales al abordar asuntos que pudieran dar pie a complicaciones de interpretación. Aunque no se dictó un estilo o tendencia oficial, el congreso generó una práctica de la cultura estereotipada como propaganda ideológica, facultaba para tomar medidas contra muchos intelectuales y artistas por razones políticas, ideológicas o morales, entre ellos los escritores Reinaldo Arenas y Virgilio Pinera, los pintores Manuel Mendive y Tomás Sánchez, quienes fueron cautamente apartados de sus medios de trabajo por no marxistas, decadentes, pequeño-burgueses, homosexuales o religiosos. Como víctimas de la censura, Antonia Eiriz, Humberto Peña y Santiago“ Chago” Armada aparecen entre los casos más dramáticos: protestaron en silencio y sacrificaron lo más importante para un artista: dejaron de pintar. Otros artistas valiosos prosiguieron con sus obras, a menudo sin poder exhibirlas, y otros modificaron su forma de expresión ante la cotidiana forja histórica. Servando Cabrera dobló su labor: una sobre la épica revolucionaria del momento y otra homoerótica personalizada.
119