La Ruta
Glen Alexander Hernández
Caracas-Venezuela
Estoy dentro de un vagón con dirección
al juicio. No tengo objeciones de mi
viaje, ni de mi destino, sólo quiero ver
cuál será mi final. Acabo de partir,
después de desprenderme de mi gran
amigo Harold; él, como muchos otros
q u e h e c o n o c i d o y h e d e b i d o
desprenderme, fue una gran persona,
pero debo continuar mi camino.
Harold fue un joven particular, con él
logré entender cosas donde puedo
postear mi fe, gracias a su obsesión con
la filosofía. Él era yo, pero yo no era él y
así lo comprendió, de forma tal, que
entendió el hecho para ayudarme en
éste viaje inevitable y acostumbrado.
Mientras estoy sentado en estas
butacas, miro con algo de nostalgia por
la ventana, todo comienza a transcurrir
tan veloz. Lo sé, el tiempo deja de
existir, pero es inevitable no tener esa
sensación de rapidez poco después de
separarme de Harold.
Voy al encuentro con mi Daimon, será él
quien decida cual ruta debo tomar,
nadie más puede juzgarme, ni dirigirme;
es el único con la capacidad y derecho
de hacerlo, me conoce como tortuga a
su caparazón o perro a su olor. Estoy
sumamente nervioso, me pregunto si
habré aprendido lo que debía aprender
y, esta vez, considerar necesaria dicha
sabiduría; de no ser así, tendré, por
obligación, seguir dependiendo de la
reminiscencia que parecerá insuficiente
si vuelvo a fallar.
Soy considerado divino, eterno y de
naturaleza invisible; tan poderoso para
denominarme inmortal. No puedo
permanecer más que un corto plazo con
mis amigos, ellos son simples trajes que
me coloco por un tiempo y cuando es
necesario, lo dejo de hacer. Sus cuerpos
son tontos, dominados por sus mentes
b a j o e l n o m b r e d e " s e n t i d o s
primitivos", es un absurdo. Viven una
lucha constante por creerse "el mejor",
una carrera adictiva de hombres tras un
puñado de logros con promesas de
satisfacción. Curioso, un papel creado
por ellos mismos le da valor a todas las
cosas a su alrededor, los hace sentir
más o menos poderosos. Ciertamente
las debilidades que obtienen debido a
esos sentidos y las desarrolladas por la
evolución, hace cada vez más difícil
llevar esos trajes
El tren se detuvo, estoy bajándome de
él. Frente a mí está mi Daimon, luce
bastante elegante con saco negro y
pantalón café, lleva puesto unos