Ideas Escrita Infinito | Page 50

La Ruta Glen Alexander Hernández Caracas-Venezuela Estoy dentro de un vagón con dirección al juicio. No tengo objeciones de mi viaje, ni de mi destino, sólo quiero ver cuál será mi final. Acabo de partir, después de desprenderme de mi gran amigo Harold; él, como muchos otros q u e h e c o n o c i d o y h e d e b i d o desprenderme, fue una gran persona, pero debo continuar mi camino. Harold fue un joven particular, con él logré entender cosas donde puedo postear mi fe, gracias a su obsesión con la filosofía. Él era yo, pero yo no era él y así lo comprendió, de forma tal, que entendió el hecho para ayudarme en éste viaje inevitable y acostumbrado. Mientras estoy sentado en estas butacas, miro con algo de nostalgia por la ventana, todo comienza a transcurrir tan veloz. Lo sé, el tiempo deja de existir, pero es inevitable no tener esa sensación de rapidez poco después de separarme de Harold. Voy al encuentro con mi Daimon, será él quien decida cual ruta debo tomar, nadie más puede juzgarme, ni dirigirme; es el único con la capacidad y derecho de hacerlo, me conoce como tortuga a su caparazón o perro a su olor. Estoy sumamente nervioso, me pregunto si habré aprendido lo que debía aprender y, esta vez, considerar necesaria dicha sabiduría; de no ser así, tendré, por obligación, seguir dependiendo de la reminiscencia que parecerá insuficiente si vuelvo a fallar. Soy considerado divino, eterno y de naturaleza invisible; tan poderoso para denominarme inmortal. No puedo permanecer más que un corto plazo con mis amigos, ellos son simples trajes que me coloco por un tiempo y cuando es necesario, lo dejo de hacer. Sus cuerpos son tontos, dominados por sus mentes b a j o e l n o m b r e d e " s e n t i d o s primitivos", es un absurdo. Viven una lucha constante por creerse "el mejor", una carrera adictiva de hombres tras un puñado de logros con promesas de satisfacción. Curioso, un papel creado por ellos mismos le da valor a todas las cosas a su alrededor, los hace sentir más o menos poderosos. Ciertamente las debilidades que obtienen debido a esos sentidos y las desarrolladas por la evolución, hace cada vez más difícil llevar esos trajes El tren se detuvo, estoy bajándome de él. Frente a mí está mi Daimon, luce bastante elegante con saco negro y pantalón café, lleva puesto unos