Ideas Escrita Infinito | Page 49

Que mantuve mi cordura, aquí dentro, ante el férreo cerco de los que me acusaban de demencia. Creo que fue esto, las duras condenas que algunos recuerdos me dieron, lo que aclaro mi juicio y lo que me permitió esconderme aquí en lo profundo de mi calabozo. Porque, aun cuando es verdad que mi prisión es odiosa y vil, es verdad también que pude hacer de ella una estancia inalcanzable donde nada ocurre, ni siquiera el tiempo, pero donde me siento completo y resguardado en mi pacifica desolación. No me queda más que abrazar esta infinita soledad que me arropa. Y lo hago con voluntad y dedicación; pues sé que así me libro de los espantosos terrores que habitan en los oscuros rincones de mi prisión. Aquí soy rey y vasallo. Dueño y extraño. Espero resignado el fin de mi sufrimiento y disfruto nostálgico viendo como esa dulce mujer, que siempre viste de negro, viene caminando desde lejos. Viene llamando mi nombre. Viene sonriente a rescatarme. Viene a recordarme que es la felicidad…