Ideas Escrita Infinito | Page 51

zapatos patentes de color marrón y su cabello largo rozando sus hombros. - Hola, llegó el momento de tu juicio - dijo. - hola, Daimon, lo sé - Respondí de forma inmediata. Él no habló más conmigo, parecía saberlo todo, pero... ¿Cómo no habría de saberlo? Es la parte más profunda de mi ser, es inconsciente, yo nunca tendría acceso a él pero invade cada parte de mí como desea. Me siento abrumado, sólo me observa de arriba a abajo, se inmiscuye con su mirada de tal forma que creo escucha cada una de las cosas que estoy pensando. - No te gustará lo que voy a decir - dijo con voz grave. Volverá ser igual. Sí, aún te falta por aprender. Después de regocijarte diez veces más del gozo provocado con tus gratas acciones, irás por el desértico camino del reencuentro hasta conseguir donde refugiarte, un traje nuevo que usar e intentar hallar la sabiduría que hace falta. Pero... No entiendo ¿Qué debo aprender e x a c t a m e n t e ? - d i j e d e f o r m a desesperada. Si yo te lo digo, no tendría sentido alguno, es tu viaje, tu aprendizaje. Sin decir una palabra más, el Daimon se alejó y fue desvaneciéndose poco a poco hasta perderse su rastro. Debía comenzar mi travesía. Era un llano desértico, el espacio se hacía más y más d e n s o co n fo r m e i b a ava n za n d o, moverme era difícil y el calor resultaba extenuante. Mi única ayuda en busca del traje, era poder saciar mi ser con esas deliciosas aguas que encontraba de vez en vez. Poco a poco iba convirtiéndome en algo sin forma, estaba perdiendo mi norte, mi esencia, mi identidad. Mientras más agua bebía, más iba desconociendo cada parte de lo que algún día fui. Entré en un letargo, pensé que nunca terminaría, pero entonces la encontré, una puerta en el medio de la nada, era de madera y estaba muy bien cuidada. Exacerbado, me negaba abrirla pensando que se trataba de una vil broma o alguna alucinación provocada por el cansancio. Tiempo después, sin otra opción más que abrir la puerta, lo hice. Fue ahí donde pude ver ese hermoso traje que esta vez, me tocaba llevar. Su nombre era Emma, la bella y dulce Emma a la espera de mi llegada para juntos comenzar en ese viaje lleno de reminiscencia que llaman vida. Así, de ésta forma, me tocó reencarnar en busca de la sabiduría que no alcancé antes. Soy la naturaleza invisible que habita en cada hombre o animal que existe y éste es mi camino, la ruta de cada uno de nosotros. No soy más que la parte que realmente debes alimentar, la que es realmente importante para ti... Soy el alma.