zapatos patentes de color marrón y su
cabello largo rozando sus hombros.
- Hola, llegó el momento de tu juicio -
dijo.
- hola, Daimon, lo sé - Respondí de forma
inmediata.
Él no habló más conmigo, parecía saberlo
todo, pero... ¿Cómo no habría de
saberlo? Es la parte más profunda de mi
ser, es inconsciente, yo nunca tendría
acceso a él pero invade cada parte de mí
como desea. Me siento abrumado, sólo
me observa de arriba a abajo, se
inmiscuye con su mirada de tal forma
que creo escucha cada una de las cosas
que estoy pensando.
- No te gustará lo que voy a decir - dijo
con voz grave.
Volverá ser igual.
Sí, aún te falta por aprender. Después de
regocijarte diez veces más del gozo
provocado con tus gratas acciones, irás
por el desértico camino del reencuentro
hasta conseguir donde refugiarte, un
traje nuevo que usar e intentar hallar la
sabiduría que hace falta.
Pero... No entiendo ¿Qué debo aprender
e x a c t a m e n t e ? - d i j e d e f o r m a
desesperada.
Si yo te lo digo, no tendría sentido
alguno, es tu viaje, tu aprendizaje.
Sin decir una palabra más, el Daimon se
alejó y fue desvaneciéndose poco a poco
hasta perderse su rastro.
Debía comenzar mi travesía. Era un llano
desértico, el espacio se hacía más y más
d e n s o co n fo r m e i b a ava n za n d o,
moverme era difícil y el calor resultaba
extenuante. Mi única ayuda en busca del
traje, era poder saciar mi ser con esas
deliciosas aguas que encontraba de vez
en vez. Poco a poco iba convirtiéndome
en algo sin forma, estaba perdiendo mi
norte, mi esencia, mi identidad. Mientras
más agua bebía, más iba desconociendo
cada parte de lo que algún día fui. Entré
en un letargo, pensé que nunca
terminaría, pero entonces la encontré,
una puerta en el medio de la nada, era
de madera y estaba muy bien cuidada.
Exacerbado, me negaba abrirla pensando
que se trataba de una vil broma o alguna
alucinación provocada por el cansancio.
Tiempo después, sin otra opción más que
abrir la puerta, lo hice. Fue ahí donde
pude ver ese hermoso traje que esta vez,
me tocaba llevar. Su nombre era Emma,
la bella y dulce Emma a la espera de mi
llegada para juntos comenzar en ese viaje
lleno de reminiscencia que llaman vida.
Así, de ésta forma, me tocó reencarnar
en busca de la sabiduría que no alcancé
antes. Soy la naturaleza invisible que
habita en cada hombre o animal que
existe y éste es mi camino, la ruta de
cada uno de nosotros. No soy más que la
parte que realmente debes alimentar, la
que es realmente importante para ti...
Soy el alma.