Te digo de nuevo que te vayas.
De nuevo no me entiendes.
Cierro los ojos y pienso en las aves. Envidio su volar.
Pienso en los monos y deseo balancearme entre cada árbol del bosque.
Después pienso en los peces y en su manera de nadar, de ser uno con
el agua.
-Ha pasado un año- Susurra una voz.
Me distraigo. Oigo un llanto. Es ella. Es extraño, se me hiela la piel.
Pienso en el tiempo. Cuán efímero es. Me pregunto si tal vez no ha
pensado en escapar de aquella cápsula en que lo metimos.
Como esta cápsula que me atrapa. No me permite diferenciar un
cambio del otro
- ¿Un año? - pregunta - Sí. - Es la respuesta.
- ¿Qué es un año? - Me pregunto.
Tic… Tac…
Abro los ojos. ¿Qué es hoy?
El olor de las mañanas a comenzado a cambiar. Aún no me acostumbro
al no andar.
- ¡Qué me saquen de esta jaula! – Grito – Nadie parece escuchar.
Ya no recuerdo el bullicio de la ciudad.
Me sumerjo en mi soledad. – Un año – Retumba en mi cabeza.
¿Pero un año que es?