- ¡Qué te vayas! - te digo. Pero… ¿por qué no me entiendes?
¿Por qué no te vas?... Si este ser a duras penas puede respirar.
Parece una eternidad.
Tic… Tac…
Es lo que suelo escuchar.
Despierto.
Abro los ojos.
Tu sonrisa frente a mi rostro, como cada mañana.
Tan llena de luz, tan llena de paz… Tan llena de vida.
Intento sonreírte, pero no puedo. Fingir no se me da.
- ¿Cómo amaneces? – Me dices.
-Un parpadeo – Dolorido- Se inundan mis ojos. Se inundan los tuyos.
De nuevo sonríes.
Tus manos recorren mi cuerpo. Giro. – ¿Así está bien? - Dos parpadeos-
Da igual-. Cae el sol.
Pasan las horas. Pasan los días.
Cuento las nubes: Una, dos, tres, cuat…
Tic… Tac…
¡Mierda! … Perdí la cuenta otra vez…
Miro al frente. De nuevo tú.
Suelo preguntarme - ¿Por qué estás acá? -
#26