Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 97

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron educación, pero se quedó muy sorprendido cuando Beethoven, que lo había leído de principio a fin, se volvió hacia él y le mostró un fa sostenido grave en el fagot, diciéndole que esa nota no era posible. El propio Berlioz, siendo un indómito joven, llegó a desarrollar una memoria que le permitió aprenderse todas las óperas de Gluck, al que gustaba entregarse por encima de los demás placeres auditivos y extraauditivos. Ello le permitía dirigirse al teatro, sentarse en su butaca y, fuera cual fuera la ópera que de aquel se representase, detectar de inmediato el menor fallo de interpretación por la orquesta; su cabeza lo procesaba de inmediato y entonces advertía de ello sin escatimar volumen a su vocerío. El propio Berlioz relata cómo en una representación de Ifigenia en Táuride se habían añadido unos platillos a la primera Danza Escita, en la que Gluck sólo emplea cuerdas, y de igual forma cómo en el recitativo de Orestes, en el tercer acto, había sido omitida la parte de los trombones. Todo aquello le inundó de ira, de manera que tras la danza escita, aprovechando el súbito silencio orquestal, gritó con toda su rabia: «¡Aquí no corresponden platillos! ¿Quién se ha atrevido a mejorar a Gluck?». La cosa no fue a mejor con el amordazamiento nuevamente sus de los iras: trombones «¡No han en el tocado tercer los acto, que trombones! arrancó ¡Esto es insoportable!». Hector Berlioz. Todo un carácter. Y aquella toda una época. Memorias arrugadas como pañuelos Pero vayamos ahora al otro extremo de la pértiga. Los apagones memorísticos eran como pequeños boquetes dejados en la pared donde algo había estallado, unos boquetes que en lugar de revocarlos, o sea, pasarlos por alto, he preferido adaptar como hornacinas para dejar un comentario como si fuera un lugar de culto. Cuando la concentración se evaporaba la maquinaria se detenía y los intérpretes seguían siendo para el público un libro abierto, pero más parecido al libro de los muertos egipcio que a otra 97 Preparado por Patricio Barros