Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 96

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron mozo de cocina. Al gran J. F. X. Sterkel, reputado pianista de la época, se le colocó bastante más arriba en el escalafón, pero los papeles se invirtieron un día en que, habiendo maravillado a todos Sterkel con unas difíciles variaciones, alguien propuso al mozo de cocina superar lo que habían escuchado, de manera que Beethoven se sentó al piano y no sólo reprodujo de inmediato hasta la última de aquellas variaciones, sino que fue añadiendo otras de su cosecha partiendo de las células temáticas empleadas por Sterkel. A partir de aquel día nadie en el barco pidió al de Bonn un plato de endivias o de cebolla caramelizada, sino que tocara. El mismo Beethoven confesó en una ocasión a un admirador, el compositor Schlösser: «tengo una memoria tan fiel que estoy seguro de no olvidar nunca, aunque pasen años, un tema que he concebido una vez». En modo alguno esto era un farol o una bravuconada. En 1798, contando con veintisiete años, se hizo muy amigo del futuro teólogo Carlos Amenda, hijo de un violinista, con el que incluso llegó a vivir una temporada. Pues bien, cuenta Amenda en sus recuerdos cómo una noche su compañero encadenaba al piano maravillosas improvisaciones cuando sus manos se pararon repentinamente y cerró la tapa. Amenda se lamentó por que una música seguramente llamada a perdurar por los siglos de los siglos se muriera nada más nacer, a lo que Beethoven repuso: «Te equivocas. Puedo reproducir todas las fantasías que improviso». Y, según Amenda, volvió a interpretarlas sin cambiar nada. Aquella lectura de impresión inmediata le llevaba igualmente a examinar una obra a vuelapluma y advertir matices que un músico corriente sólo hubiera captado tras un sosegado análisis. A finales de 1817 uno de ellos, Cipriani Potter, entró en contacto con Beethoven cuando este tenía por tanto treinta y seis años. Cuenta Thayer en sus Recuerdos cómo el de Bonn se interesó por las composiciones de aquel inglés, ocurriendo entonces lo siguiente: Potter le mostró la partitura de una obertura. Beethoven la recorrió con la vista con tanta rapidez que Potter llegó a la conclusión de que sólo había querido echar un vistazo por 96 Preparado por Patricio Barros