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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Conservatorio de San Petersburgo, como tampoco en la orla del hall de la
entrada. Sin embargo, si era admirado por algo era por una memoria a
prueba de cualquier fuego que el paso del tiempo o del alcohol pretendieran
deteriorar. De joven solía ir a casa del compositor Serguéi Taneyev, en San
Petersburgo, nueve años mayor que él. La presentación que Taneyev hizo en
petit sociéte de su protegido fue harto peculiar. Lo escondió en una
habitación, después tocó para sus invitados su nueva sinfonía y, tras ser
calurosamente felicitado, Taneyev se libró de los abrazos recomendando su
reserva para el joven talento que apareció tras la puerta a un chasquido de
sus dedos. La orden fue tajante: «Sasha, muestra mi sinfonía a nuestros
invitados». Y Sasha la tocó de principio a fin sin auxilio de partitura alguna.
Sólo la había escuchado en aquella ocasión. El propio Shostakovich adulaba a
aquel hombre como si hubiera llegado de otro planeta, ya que «realmente
recordaba cuántas veces y exactamente dónde un estudiante determinado
había cometido faltas en un examen. Y este examen podía haber tenido lugar
tres o cuatro años antes». Las adulaciones de Shostakovich no se quedaban
ahí; tenía fijación por los campeones del hemisferio cerebral derecho y
contaba a su biógrafo Volkov cómo le estimulaba recordar la memoria de
Músorgski: «Memorizaba las óperas de Wagner a la primera audición. Podía
tocar la escena de Wotan de memoria después de haber escuchado Sigfrido
una sola vez». Sin duda esta información le fue transmitida por el enlace de
un tercero, ya que cuando nació Shostakovich en 1905 el autor de Boris
Godunov llevaba veinticinco años muerto. Pero no sólo era Músorgski el que
hacía gala de memoria en el llamado Grupo de los Cinco. También el déspota
Balakirev comprimía en la yema de los dedos las piezas como si en lugar de
huellas digitales lo que allí hubiera fueran los pliegues de diez minúsculos
cerebros. Hablando Rimski-Korsakov de Balakirev en su Autobiografía
afirmaba que «lo sabía todo de memoria e inmediatamente se acordaba de
las obras que le daban a escuchar». Aptitud bien rara en quien hizo del
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Preparado por Patricio Barros