Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 80
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
alcohol su segunda pasión dominante, ya que aquél destruía en su cerebro lo
que la música debía reconstruir de continuo.
El violinista Franz Clement no es hoy día muy conocido, pero sí lo fue en la
Viena de Beethoven, dejando a éste obnubilado cuando en 1794 escuchó
interpretar con una madurez asombrosa a aquel muchacho de catorce años.
Pero las facultades de Clement iban mucho más allá que sus dedos, dado
que no había por entonces en toda Austria una memoria como la suya. No
sólo hizo una versión al piano y sin apunte alguno del oratorio de Haydn La
creación, sino que cuando fracasó la primera representación del Fidelio de
Beethoven un grupo de músicos se reunió para tratar de salvar la obra y
Clement les ayudó de una forma muy peculiar: sentándose al teclado y
tocando de memoria la ópera completa para facilitar las correcciones al resto
del grupo. Pocos años después, el 28 de junio de 1831, nacía en Hungría
otro de los violinistas que sentaría cátedra en su magisterio: Joseph Joachim.
A los trece años se le encomendó una chiquillada propia de su edad:
aprenderse de memoria el Concierto de Spohr, tarea que el sumiso joven
llevó a cabo de un día para otro y que el amigo de Mendelssohn, Moritz
Hauptmann, tuvo ocasión de testimoniar: «Hubiera fascinado al mismo
Spohr». El pianista alemán Walter Gieseking jamás había ido a la escuela, de
manera que cuando debutó en público en 1911 con quince años es cierto que
no sabía cómo se llamaban los huesos del brazo ni en qué se diferenciaba un
cateto de una hipotenusa, pero sin embargo dominaba de arriba abajo las
treinta y dos sonatas de Beethoven, que tocó de memoria ese año en seis
recitales consecutivos. Con dieciséis años afirmaba llevar en su cabeza lo
más relevante de la obra de Bach, casi todo Beethoven y las obras completas
para piano de Chopin y Schumann. El segundo mayor descubrimiento lo
había hecho a los cinco años: «Descubrí que podía leer y escribir. Después
de eso jamás necesité estudiar mucho».
Uno
termina
pensando
que
Beethoven
compuso
sus
sonatas
para
convertirlas en una especie de competición deportiva con su premio
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Preparado por Patricio Barros