Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 66

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron antemano, el falso Ricordi aseguró que del maestro sólo pretendía un examen descomprometido y nada más. Lo que Toscanini vio sin embargo fue la nada, la pobreza más absoluta, así que se limitó a cerrar la partitura y olvidarla en algún cajón. Al pasar los días y no recibir respuesta Ricordi insistió con una segunda nota que tampoco fue contestada. Toscanini se limitó a devolver la partitura a su dueño sin decir palabra cuando unos meses después se inició la temporada de la Scala, y el dolido editor, humillado hasta el tuétano, afrontó la derrota como sólo los desequilibrados saben hacerlo: con salvas de crítica irracional disparadas en sucesivas tandas desde la Gaceta musicale de Milán, una por cada función inaugural. Cuando al cabo de unos años los protagonistas se encontraron en Roma Toscanini saludó con afecto al ya anciano Ricordi e incluso consintieron en pasear por las calles libres de rencor. Sin lugar a dudas ambos se habían perdonado. Incluso a sí mismos. Ni siquiera el intocable Beethoven se salvó de la quema crítica, pero como esta venía del polémico Glenn Gould habrá que tomarla con pinzas y de paso regalarle un mapa actualizado de carreteras, porque el pianista canadiense se pasó tres pueblos al verter su opinión sobre la Sonata Hammerklavier. En una carta a su amiga Wendy Buttler del 30 de mayo de 1971 se despachaba a gusto con aquella superpoblación de notas: «Como bien sabrás es la obra más larga, más atolondrada y posiblemente menos agradecida que compuso Beethoven para el piano […]. La pieza es lo menos pianístico que existe». Sólo al final le hace una concesión que quizá justifica sus palabras: «Es terriblemente difícil». A lo mejor hasta era cierto, dado que un compositor para piano tan íntegro como fue Carl Maria von Weber ya deconstruía a Beethoven con una de cal y otra de arena a inicios del siglo XIX: «El don brillante e increíble de invención que le anima va acompañado de tal confusión de ideas que sólo sus primeras composiciones me agradan, mientras que las últimas no son para mí más que un caos, un esfuerzo incomprensible por encontrar nuevos efectos». El siempre polémico Debussy 66 Preparado por Patricio Barros