Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 64

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron soportar las aborrecibles piezas que el mago de las décimas llevaba para ellos entre sus dedos. Prueba de ello fue una inarmónica velada en su casa de Düsseldorf corriendo el año 1851. La cosa fue bien mientras se tocó la Segunda sinfonía de Robert en dos pianos a ocho manos, pero cuando todos se levantaron a excepción de Liszt Clara predijo que una fatalidad estaba a punto de ocurrir. Y ocurrió. Se titulaba Harmonies poétiques et religieuses, de la que su autor sólo hubo de tocar un número para despertar la ira de Clara y la pesadumbre de Robert: «¡Ah, qué terribles composiciones! — anotaba herida en su diario—. Si un joven escribiera cosas como esas se lo podría perdonar por su edad, pero ¿qué se puede decir cuando un hombre maduro está tan equivocado? Los dos nos sentimos muy tristes… Es tan deprimente… El propio Liszt pareció ofendido cuando no dijimos nada, pero ¿cómo se puede hablar cuando una se siente tan enojada?». El excepcional pianista Ignacy Jan Paderewski fue testigo de aquella fobia «lisztiana» en diciembre de 1890, cuando Clara asistió a uno de sus conciertos en Fráncfort, habiendo alcanzado la dama la edad de setenta y nueve años. Cuenta el pianista en su Diario cómo la anciana se mostró muy entusiasmada con el Concierto para piano del propio Paderewski, mutándole por completo el rostro cuando le llegó el turno al segundo número de la Fantasía de Liszt, basado en las Reminiscencias de don Juan. Ahí «no pudo contenerse y demostró abiertamente su desaprobación, más aún, su disgusto… Se encogió de hombros y se volvió hacia la dama que estaba a su lado con una expresión despectiva dibujada en el rostro». Esa misma sinceridad podía verse facilitada y exenta del temor a la represalia cuando el aludido llevaba unos cuantos años muerto. El pianista Alfred Cortot adoraba la música de Chopin hasta el punto de que la razón fundamental de su existencia fue la absorción y devolución al mundo de las improntas dejadas medio siglo atrás por el compositor polaco, básicamente en forma de grabaciones, pero también la entrega a la posteridad de un tratado sobre los Aspectos de Chopin, como tituló su ensayo sobre él. Cortot 64 Preparado por Patricio Barros