Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 58
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
Hector Berlioz era un señor para echar de comer aparte, saciado de
terquedad como estaba. Francés de impenitente ecumenismo, el idioma
alemán le era totalmente refractario, pero volviendo a París vía Riga desde
Rusia tras su exitosa gira de 1847 no resistió la tentación de presenciar una
función de Hamlet en ese idioma para él indiscernible, disfrutándolo como si
fuera su lengua materna. La pasión por Hamlet le había venido en 1827, con
veintinueve años, tras asistir a una representación un 11 de septiembre en el
Odeón de París, fusilado por los encantos ocultos de Shakespeare y los
visibles de quien habría de convertirse en su dolor predilecto, Harriet
Smithson, que encarnaba el papel de Ofelia. Que la representación lo fuera
en inglés y no en francés no había de cambiar las cosas, viéndose a Berlioz
gozar enfebrecido con la obra hasta el telonazo final, como también con la
que se ofreció al día siguiente, Romeo y Julieta, por la misma compañía
inglesa, pero siempre con el mismo agravante expuesto más de veinte años
después al escribir la primera parte de su Mémoires:
Después del tercer acto, respirando apenas y sufriendo como
si una mano de hierro atenazara mi corazón, me dije con
completa convicción: «¡Ah, estoy perdido!». Debo añadir que
no
sé
una
sola
palabra
de
inglés,
que
comprendí
a
Shakespeare a través de la bruma de la traducción de
Letourneur y que, en consecuencia, no pude percibir la trama
poética que envuelve estas creaciones maravillosas como una
dorada red. Es mi desgracia hallarme casi en la misma
situación hoy.
Esto es lo que nos confiesa quien, sin embargo, dominaba el latín hasta el
punto de sostener una conversación en esa lengua con Friedrich von
Schelling en Stuttgart, corriendo el año 1843, ya que ni el músico hablaba
alemán ni el filósofo francés. Está visto que Berlioz, en cuestión de idiomas,
era de aprendizaje telegráfico. Sabía lo esencial y eso bastaba para el
58
Preparado por Patricio Barros