Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 54

Historia insolita de la musica clasica I del lance revisó a fondo www.librosmaravillosos.com la parte pianística Alberto Zurron a la luz de aquellas consideraciones inicialmente desoídas y dejó así zanjada la universalidad de la pieza. Hay quien condenó al fuego sus obras no por las malformaciones congénitas que traían, sino por quedar sin corregir a la muerte, evitando así dejar al mundo un producto infiel a la grandeza de quien había dado muestras de rematarlo como pocos. Nos referimos a Paul Dukas. Joaquín Nin contaba al secretario de Manuel de Falla la triste muerte del compositor, conocida por la viuda de este, y de cómo había nombrado a ésta albacea de la manda más penosa que se puede cumplir en tales circunstancias: la quema de numerosas partituras guardadas a la espera de su corrección antes de su publicación. La viuda, no sabemos si por fortuna o por desgracia para la posteridad, fue incoerciblemente obediente. Había primeras obras que resultaban indultadas de morir por la mano del fuego, condenándoselas al destierro. De viejo Verdi tuvo el injusto arranque de cotejar el valor de sus primeras obras con el de aquellas otras que le habían aupado a la inmortalidad, y así fue como tan mal parada salió su primera creación operística, Oberto, compuesta a los veintiséis años, hasta el punto de que cuando se cumplió el cincuenta aniversario de la obra el compositor se negó tajantemente a que fuera representada. Verdi se cansó de abrir la puerta cada vez que la inspiración genial llamaba a ella. Sin embargo en otros casos la genialidad llamó a la puerta una sola vez, de manera que el visitado privaba del derecho de retorno a todas las visitas anteriores y las trataba no como fruto de la inspiración, sino… ¡de la conspiración! Así le ocurrió a Carl Orff, que cuando compuso su Carmina Burana en 1935 manifestó que ahí comenzaban sus verdaderas obras completas y ordenó a su editor retirar todo lo que había publicado hasta ese momento (Zaratrusta, Gisei, das Opfer, Orpheus…). Otras obras fiaron la reversión de su mediocridad a la posteridad, a veces capaz de los milagros más inesperados. Wagner compuso a los veintiún años 54 Preparado por Patricio Barros