Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 53
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
considerando, profundamente desmotivador: el juez se sentía incapaz de
entrar en detalles porque el conjunto le repugnaba. Entonces Chaikovski
contraatacó tocando el Concierto hasta el final. Tras ello se volvió y con una
sonrisa triunfal esperó la segura inversión del veredicto. Rubinstein fue
entonces implacable. Habló de que la obra no valía «un chavo», de que era
inejecutable y que los temas resultaban macizos e inapropiados, de ahí su
consejo al autor de no molestarse en reelaborar la obra porque semejante
madeja no admitía siquiera el primer alfilerazo. El lacrimógeno Chaikovski,
ofendido como nunca, se retiró a una habitación del piso superior, pero el
ofensor fue tras él, intentando esta vez añadir algo de sutilidad. Insistió en
que el concierto era inabordable, pero que, aun así, le concedía una mínima
posibilidad de reelaboración a poco que desnutriera inteligentemente a la
criatura, en cuyo caso estaría encantado de dirigirlo en público. Aceptó
Chaikovski aquello como un guantazo que le devolvió privando a Rubinstein
de la reciente dedicatoria de la pieza para adjudicársela al pianista, director y
yerno de Wagner, Hans von Bülow, que la aceptó encantado advirtiendo de
inmediato en ella una grandiosidad fuera de lo común, siendo Von Bülow
quien la interpretó y dio a conocer por toda Europa. Poco tiempo después,
Chaikovski dejó escrito por carta:
Yo no sólo estaba estupefacto, sino afligido por toda esta
escena. No soy un muchacho obtuso que comienza a hacer sus
primeras tentativas de composición; no tengo necesidad de
enseñanzas de nadie, sobre todo si se me dan en ese tono
áspero y hostil. De lo que tengo y tendré siempre necesidad es
de sugerencias amistosas, pero aquello nada tenía que ver con
sugerencias amistosas.
Digamos en favor de Rubinstein que sus apreciaciones no cayeron en saco
roto; de hecho la versión que hoy conocemos no es para nada la que el
ofendido Chaikovski tocó en aquella Navidad, ya que quince años después
53
Preparado por Patricio Barros