Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 52
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
ganaba sabiendo en qué parte de África quedaba Zambia se le desfondaba
jugando a las cartas con los Vasnier, montando en cólera cuando perdía,
como atestigua Marguerite en sus recuerdos, pues ello significaba ni más ni
menos que ya no dispondría de dinero para pagarse al día siguiente el tren
que debería llevarle a la casa de sus protectores.
Mejor fuego que fogueo…
Ya hemos visto que Prometeo tenía muchos pacientes inscritos en su lista de
espera, más en concreto en el nutrido grupo referido a los músicos.
Chaikovski era uno de los más habituales. En 1864 aprovechó una estancia
en la residencia del príncipe Galitzin para abordar su primer trabajo
sinfónico, un preludio para el drama de Ostrowsky, El huracán, de cuya
crítica se encargó, como casi siempre, su mentor musical, Anton Rubinstein,
dejando en el criticado un poso de humillación que liberó por carta a su
amigo y futuro musicólogo Hermann Laroche:
Una sola vez me trató [Anton R.] con poca gentileza. Después
de las vacaciones le mostré un preludio sinfónico titulado El
huracán, en el que, por lo que respecta a composición e
instrumentación, había introducido muchas insensateces. Se
ofendió y me dijo que no se había molestado en enseñarme
composición para que luego hiciese tales estupideces.
Diez años después, en 1874, tentó a la suerte con el otro hermano
Rubinstein, Nikolai, y para ello le presentó una obra que pasaría a la
posteridad como el alambique en el que todo pianista de perseguida
reputación ha de destilar su talento interpretador. Corría la noche de la
Navidad más infausta de su vida cuando Chaikovski se sentó al piano y tocó
hasta el final para Rubinstein el fulgurante primer movimiento de su
Concierto nº 1. Como el otro no dijera palabra al terminar, Chaikovski se
sintió desconcertado. En aquel duelo de silencios por fin le arrancó el primer
52
Preparado por Patricio Barros