Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 506
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
ejercitarse para superarla, aunque más bien parecía que el maestro estuviera
recibiendo clases de sardana, y es que aseguraba Roller: «Le he visto a
veces inmóvil en el centro de una habitación, haciendo equilibrio en una
pierna, una mano apoyada en la cadera y el dedo índice de la otra sobre una
mejilla; la cabeza inclinada; la planta de su otro pie enganchada en la
cavidad de la rodilla; los ojos clavados en el suelo. Podía quedarse así varios
minutos, perdido en sus ideas».
Al final aquel baile impremeditado terminó siendo un espectáculo tras el cual
algunos iban de propósito. El pianista y crítico Samuel Chotzinoff confundió
este tic con una superstición cuyo interés se elevó hasta el punto de
perseguir secretamente al maestro por las calles de Nueva York para
después alzar profundas conclusiones:
Descubrí con gran placer que Mahler era supersticioso, como
yo. De pronto se detenía sin motivo, giraba su pie derecho
hacia atrás y tocaba con el dedo gordo el talón de su pie
izquierdo. No era fácil hacer esto. Debía de haberlo practicado
desde hacía mucho, ya que realizaba la operación rápida y
diestramente. En una ocasión en que le seguía demasiado
cerca su imprevista detención me cogió por sorpresa y choqué
contra él; con voz asustada le pedí perdón. Me miró con
indiferencia y continuó caminando, pero media manzana más
allá repitió la maniobra.
Otro admirador con madera de vigilante fue el escritor Arthur Schnitzler,
quien escribió en su diario al día siguiente de la muerte de Mahler: «Le vi por
última vez el verano pasado en la Kärntner Strasse y, si no recuerdo mal, le
seguí algunos pasos porque me interesó su manera de caminar». Su hija
Justine recordaba aquel tic en una entrevista realizada muchos años después
de su muerte: «Podía controlarlo. Sé por mi madre que existía una palabra
que ella le decía gracias a la cual podía detenerlo».
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Preparado por Patricio Barros