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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Los comistrajos de uñas formaban parte indudable de esa disfunción del
sistema nervioso periférico. El pianista americano Louis M. Gottshalk,
contemporáneo de Chopin y admirado por este, por Liszt y por Thalberg,
tenía la manía de morderse compulsivamente las uñas. El pianista inglés
Richard Hoffman decía que casi carecía de ellas y aseguraba haber visto
sangre en el teclado durante uno de sus conciertos. También Mahler apoyaba
la causa nerviosa allá donde iba, incluyendo el dormitorio o el cuarto de
baño. Cualquier lugar era bueno para afilar los dientes en un mundo plagado
de enemigos o de ignorantes. Su amigo y artista Alfred Roller dejaba este
testimonio: «Tenía las uñas muy cortas y comidas, casi por debajo de la piel,
y sólo gradualmente tuvo Frau Alma cierto éxito en su campaña contra esa
mala costumbre». Como en el podio de dirección no quedaba muy correcto
llevarse los dedos a la boca Mahler hubo de sacudir su ansiedad con otros
recursos, lo que llevó a Willibald Kähler, director de la ópera de Mannheim, a
preguntarse por la costumbre que tenía de agarrarse la solapa izquierda de
su frac. Interrogado al respecto el maestro despejó la incógnita: «Es la única
forma de relajarme». Shostakovich era un descabalado coleccionista de tics
imposibles de pasar desapercibidos. El periodista Gerd Ruge dejó testimonio
de ello en una entrevista que le hizo en 1959 (53 años): «Cuando le
pregunto algo se me queda mirando fijamente, como hipnotizado. Cuando
responde mira a todas partes y a ninguna, se pasa las manos temblorosas
por el cabello, juguetea con el cordón de un zapato, se toca la patilla de las
gafas… Habla deprisa y luego se interrumpe, como a golpes».
Marineros en tierra
Algunos aprovechaban para atar en el mar los cabos que tenían sueltos en su
vida diaria y no eran capaces de resolver. Mendelssohn hubiera sido feliz
viviendo cabeza abajo, y no necesariamente en tierra, como Menuhin. Sus
palabras no dejaban lugar a dudas: «El mar ha sido y habrá de ser siempre
para mí la obra más hermosa de la naturaleza. Experimento un goce siempre
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Preparado por Patricio Barros