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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
los movimientos para pedirle a alguien que estaba pasando páginas que se
sentara más lejos».
Gloriosas distracciones en distraídos gloriosos
Chopin organizó un monumental lío con los opus de sus dos conciertos para
piano. En realidad el nº 2 fue comenzado antes que el nº 1 (Op. 11), pero
pasó a la posteridad con el Op. 21 porque el maestro perdió las partes
orquestales y hubo de escribirlas de nuevo. La distracción de Franz Lehár es
antológica, pero tan felices hacía con sus operetas a los centroeuropeos que
al final todo le era perdonado, incluso su decisión de abandonar la
composición. Un día de 1923 (53 años) en el que había de dirigir Frasquita
llegó al Teatro An der Wien por los pelos de las piernas. Literalmente. Y es
que, subiendo al podio de un jovial salto, lo que arrancó del público no
fueron aplausos, sino carcajadas. Léhar juzgó que no era para tanto, pero
cambió de idea cuando le señalaron hacia abajo con el dedo índice y,
mirándose, vivenció con horror esa pesadilla que todos hemos tenido en
algún momento de nuestra vida: había olvidado cambiarse por el frac el
atuendo de alpinista con el que había salido de casa.
Ya hemos presentado a Adolf von Henselt como uno de los puntales
pianísticos del siglo XIX. Pero también era un puntal lo que le atravesaba las
entrañas cada vez que debía dar un concierto en público, desgarrándole todo
salvo el sistema nervioso, que dejaba intacto. Sus sufrimientos eran de tal
calado que en una gira por Rusia se olvidó quitar el cigarro de la boca al salir
al escenario, comenzando el concierto y fumando hasta que aquel se
extinguió entre sus labios. Mahler no se quedaba corto cuando no tenía
oxitocina a mano para dilatar su vena creadora, de manera que la frase
musical empujaba y empujaba hasta turbar sus sentidos. Cuenta Bauer-
Lechner en sus Recollections of Gustav Mahler cómo en una ocasión el
maestro removió el café con su cigarrillo e, imaginándose que tenía la boca
llena de humo, le echó un chorro de café a su anfitriona. Anton Bruckner era
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Preparado por Patricio Barros