Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 504

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron los movimientos para pedirle a alguien que estaba pasando páginas que se sentara más lejos». Gloriosas distracciones en distraídos gloriosos Chopin organizó un monumental lío con los opus de sus dos conciertos para piano. En realidad el nº 2 fue comenzado antes que el nº 1 (Op. 11), pero pasó a la posteridad con el Op. 21 porque el maestro perdió las partes orquestales y hubo de escribirlas de nuevo. La distracción de Franz Lehár es antológica, pero tan felices hacía con sus operetas a los centroeuropeos que al final todo le era perdonado, incluso su decisión de abandonar la composición. Un día de 1923 (53 años) en el que había de dirigir Frasquita llegó al Teatro An der Wien por los pelos de las piernas. Literalmente. Y es que, subiendo al podio de un jovial salto, lo que arrancó del público no fueron aplausos, sino carcajadas. Léhar juzgó que no era para tanto, pero cambió de idea cuando le señalaron hacia abajo con el dedo índice y, mirándose, vivenció con horror esa pesadilla que todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida: había olvidado cambiarse por el frac el atuendo de alpinista con el que había salido de casa. Ya hemos presentado a Adolf von Henselt como uno de los puntales pianísticos del siglo XIX. Pero también era un puntal lo que le atravesaba las entrañas cada vez que debía dar un concierto en público, desgarrándole todo salvo el sistema nervioso, que dejaba intacto. Sus sufrimientos eran de tal calado que en una gira por Rusia se olvidó quitar el cigarro de la boca al salir al escenario, comenzando el concierto y fumando hasta que aquel se extinguió entre sus labios. Mahler no se quedaba corto cuando no tenía oxitocina a mano para dilatar su vena creadora, de manera que la frase musical empujaba y empujaba hasta turbar sus sentidos. Cuenta Bauer- Lechner en sus Recollections of Gustav Mahler cómo en una ocasión el maestro removió el café con su cigarrillo e, imaginándose que tenía la boca llena de humo, le echó un chorro de café a su anfitriona. Anton Bruckner era 504 Preparado por Patricio Barros