Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 500

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron música, ni siquiera cuando era de otros. Cuenta el pianista chileno Claudio Arrau que le oyó muy a menudo en directo, calificándolo de terrible: «No parecían importarle en absoluto las intenciones del compositor. Incluso agregaba varios compases de su cosecha hacia el final de la sonata de la Marcha fúnebre de Chopin». Yehudi Menuhin se permitió algo más sensacional todavía. Dado que practicó yoga durante los últimos cuarenta años de su vida, con ocasión del aniversario de la Filarmónica de Berlín tuvo la ocurrencia de dirigir un trecho del concierto cabeza abajo y con ella vuelta al público. Dado que la gesta se firmó en Berlín no se vio caer ningún cacahuete a su lado. La imagen de dos músicos compartiendo escenario además de afecto conyugal es deliciosa. Lo hicieron Daniel Barenboim y la malograda Jacqueline du Pré, o Mirella Freni y Nikolái Giaúrov, pero también dos no tan conocidos por nosotros: el pianista de finales del siglo XVIII, Daniel Steibelt, y su mujer, que acompañaba a su marido en los conciertos de una forma muy peculiar. El geógrafo Wilhelm Tomaschek dejó descrita su presentación en un concierto ofrecido en Praga en 1800, al que Steibelt llegó sudoroso y sin aliento a las ocho de la tarde cuando toda la nobleza le estaba esperando desde las siete: Llevaba con él a una mujer a la que presentó como su esposa y que tocaba la pandereta cuando él tocaba el piano. Esta combinación nueva de instrumentos tan diversos electrificó tanto a esta gente bien nacida que no cesaban de mirar el lindo brazo de la inglesa. Al mismo tiempo nació el deseo en todas las damas de manejar ese instrumento, y así ocurrió que la amiga de Steibelt accedió encantada a enseñarles. Y por eso Steibelt se quedó varios meses en Praga, vendiendo poco a poco una carretada de panderetas. 500 Preparado por Patricio Barros