Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 499
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
El color negro le traía mal fario a uno que se compró seis trajes de terciopelo
color castaño para evitar el conflicto sobre la elección diaria. ¡Quién sino
Satie! En una ocasión escribió: «El carbón, este mineral tan útil, tiene un
gran defecto: … ser negro… ¿No se podría poner otro color… más alegre?».
Lo que sucedió fue que lo alegre, por repetitivo, terminó por conducirle al
hastío y después a la fobia. El cantautor de cabaret y amigo suyo, Vincent
Hyspa, fue testigo de cómo «cuando unos años después Satie llegó al último
de los trajes me confesó que estaban comenzando a producirle indigestión y
que ya no se atrevía a ver más el terciopelo, ni siquiera en pintura». Lo que
Hyspa no nos aclara es si, dadas las penurias que el músico atravesaba, la
indigestión era una consecuencia de un proceso gástrico real o simplemente
una confusa y desafortunada metáfora.
Fieles a sí mismos, pero a su manera
Había músicos de pocas palabras, pero lo de Schumann ya rayaba la
comicidad. Cuando se veía expuesto ante una orquesta o un coro
necesitados de sus indicaciones para ensayar sus obras se llevaba con él a
Clara y esta suministraba en voz alta las pautas que Robert le susurraba,
mientras este se limitaba a asentir a medida que ella hablaba.
Debussy no sólo amaba la puntualidad y el rigor de sus invitados musicales,
sino que la falta de rigor propio le desgarraba, tratando siempre de ser un
cumplidor escrupuloso con sus citas. Cuenta madame Gérard de Romilly que
cierto día llegó tarde a su clase y tras un tropel de excusas confesó que se
acababa de casar. En realidad su recién tomada como esposa estaba sentada
en la barandilla de la escalera del portal, aguardando el final de la lección,
tras la cual dieron un paseo en un ómnibus descapotado y pagaron la cena
familiar con el producto de la clase.
Cuando Rachmaninov saltaba al escenario y se sentaba al piano podía
esperarse de él cualquier licencia interpretativa, condicionado como estaba
por su abrumadora vena creadora, jamás subordinada a su rol ejecutante de
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Preparado por Patricio Barros