Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 498

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron una caligrafía inimitable. De hecho contaba el filósofo y musicólogo Theodor Adorno cómo el compositor se había pasado toda una tarde en el Café Imperial de Viena dándole clases sobre cómo escribir claramente las notas en lugar de garrapatearlas. Empachados de colores hasta la indigestión La contribución de los colores al formato de la vida era esencial. Uno podía prescindir de los amigos, de las botellas o de cuentas saneadas, pero si no se rodeaba del color del cristal con que la vida era mirada podía sucumbir a una lenta muerte cromática y… mental. Debussy adoraba el verde. Jugar al «veo, veo» en su casa debía de ser la cosa más aburrida del mundo. La alfombra de su estudio era verde pálido, el empapelado verde botella y los muebles verde natural. También llevaba un bastón verde colgado de su brazo. Scriabin era un obseso de los colores, y en policromatismo daba mil brochazos a su colega francés; para él eran materia viva y su sueño era poder mistificar color y música ensamblándolos de forma tal que no pudiera entenderse uno sin el otro. De hecho en su Quinta sinfonía decidió incluir como instrumento un órgano cromático que proyectaba colores sobre una pantalla, asignando previamente un color a cada nota natural con su sostenido y el número de vibraciones por segundo que debía durar la nota. Scriabin prosiguió el desvarío con su Sinfonía universo. Según sus indicaciones debían tocarla por lo menos dos grandes orquestas apostadas una frente a otra en las cumbres de dos montañas, por encima de un valle, valle por el cual habían de distribuirse varios coros. En los últimos años de su vida Wagner rescató sensaciones que tenía secuestradas desde siempre como única forma de generar brotes de inspiración, y así es como se rodeaba de perfumes y colores de suaves tonos cuando deseaba componer, de manera que si la inspiración no llegaba con tan sutil parafernalia él la alentaba tocando los pliegues de una delicada cortina o de un mantel hasta que la sensualidad le inundaba. 498 Preparado por Patricio Barros