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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
una caligrafía inimitable. De hecho contaba el filósofo y musicólogo Theodor
Adorno cómo el compositor se había pasado toda una tarde en el Café
Imperial de Viena dándole clases sobre cómo escribir claramente las notas
en lugar de garrapatearlas.
Empachados de colores hasta la indigestión
La contribución de los colores al formato de la vida era esencial. Uno podía
prescindir de los amigos, de las botellas o de cuentas saneadas, pero si no se
rodeaba del color del cristal con que la vida era mirada podía sucumbir a una
lenta muerte cromática y… mental. Debussy adoraba el verde. Jugar al «veo,
veo» en su casa debía de ser la cosa más aburrida del mundo. La alfombra
de su estudio era verde pálido, el empapelado verde botella y los muebles
verde natural. También llevaba un bastón verde colgado de su brazo.
Scriabin era un obseso de los colores, y en policromatismo daba mil
brochazos a su colega francés; para él eran materia viva y su sueño era
poder mistificar color y música ensamblándolos de forma tal que no pudiera
entenderse uno sin el otro. De hecho en su Quinta sinfonía decidió incluir
como instrumento un órgano cromático que proyectaba colores sobre una
pantalla, asignando previamente un color a cada nota natural con su
sostenido y el número de vibraciones por segundo que debía durar la nota.
Scriabin prosiguió el desvarío con su
Sinfonía
universo.
Según
sus
indicaciones debían tocarla por lo menos dos grandes orquestas apostadas
una frente a otra en las cumbres de dos montañas, por encima de un valle,
valle por el cual habían de distribuirse varios coros. En los últimos años de su
vida Wagner rescató sensaciones que tenía secuestradas desde siempre
como única forma de generar brotes de inspiración, y así es como se rodeaba
de perfumes y colores de suaves tonos cuando deseaba componer, de
manera que si la inspiración no llegaba con tan sutil parafernalia él la
alentaba tocando los pliegues de una delicada cortina o de un mantel hasta
que la sensualidad le inundaba.
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Preparado por Patricio Barros