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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
de las veces, sólo unas pocas líneas para decir que no podría ir
a cenar.
Cuando en 1896 se encontró sin medios para seguir pagando el alquiler de
su habitación en el número 6 de la rue de Cortat, en Montmartre, Satie la
cambió por un cuartucho en el mismo edificio al que llamó «mi armario».
Pues bien, se notificó a sí mismo su propio traslado enviándose por correo
una ceremoniosa carta caligrafiada en tinta negra y roja cuya redacción a
buen seguro le llevó varios días. Chaikovski ponía aquella misma empeñada
lentitud a la hora de escribir en la partitura, que consideraba objeto tan
sagrado como cualquier pergamino medieval, donde no era posible la
corrección sin echar a perder el material. Carta a la señora Von Meck: «Para
mí una partitura de orquesta no es solamente un placer anticipado al del
oído, sino incluso una satisfacción inmediata a los ojos. Por eso observo en
mis partituras el más meticuloso cuidado, y no soporto ningún borrón,
ninguna corrección, ninguna mancha de tinta. Algún día haré exhibición de
mi maestría caligráfica musical delante de usted».
En el extremo opuesto se hallaban Puccini o Janáček. Los manuscritos del
primero eran auténticos galimatías, llenos de tachones, dibujos, caricaturas y
notas borradas o sobreescritas. En cuanto a Janáček las correcciones se
cruzaban y descruzaban para formar una especie de delirium tremens, hasta
el punto de que en una de las partituras figura esta anotación: «Última
corregione giuro», es decir, «la última corrección, lo juro». Manuel de Falla
dio no poca importancia al redactado de las cartas en los últimos años de su
vida. El que fue su secretario personal en Mallorca, Luis Jiménez, contaba
cómo pasaban largo rato en la redacción de un telegrama, ya que Falla
buscaba la expresión más adecuada para la despedida, sin decidirse por
«saludos», o un «afectuoso saludo», o un «cariñoso saludo», de manera que
«aquel día paraba la cosa en un cordialísimo saludo o algo equivalente».
Alban Berg casi llegaba a dislocar los huesos de la mano para extraer de ella
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Preparado por Patricio Barros