Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 496

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron siempre con algo: su sombrero, sus bolsillos, la cadena de su reloj, las sillas… Como si fuera un teclado. Emmanuel Chabrier era un amante de la pintura, así que de joven viajó a Holanda para conocer de cerca la escuela flamenca. Vio muchos cuadros, pero pianos ninguno. Los diez días que estuvo sin tocar le llevaron a acordarse muy a menudo de la madre de todos los holandeses, pero también especialmente de la suya: «A veces mis dedos se deslizan por encima de una mesa, o por el sombrero, o por la espalda del vecino, por todo lo que se me pone por delante», se desahogaba con ella por carta. Glenn Gould necesitaba tocar el piano al menos una vez al mes durante un par de horas para poder conciliar el sueño. De ello se dio cuenta paseando por Terranova como un turista más, cuando se percató de que llevaba durmiendo varios días tan sólo tres o cuatro horas. Se lanzó a buscar un piano que encontró en los estudios de la CBC, tocó y… «¿Sabe qué? —confesaba a un entrevistador—. Por la noche dormí como un bebé». De mayor quiero ser escriba En otra vida muchos músicos parece que hubieran anhelado ser escribas, a juzgar por todo el tiempo que perdieron en perfeccionar su intrascendente caligrafía. El pequeño Satie daba la talla mirado desde tal lupa de aumento. Al compositor francés Jean Wiéner le fascinaban la caligrafía preciosista de su colega y las muchas horas que invertía en ella: Le llevaba veinte minutos escribir un pneumatique de seis líneas […]. En una ocasión en mi casa, después de la cena, Satie me pidió materiales de escritura. Le dejé (con una botella de champán cerca) para que cumpliera con esta delicada tarea. Cerca de una hora y media más tarde, recién comenzaba a dibujar la dirección; y estas cartas eran, las más 496 Preparado por Patricio Barros