Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 50

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron currículum profesional una impronta de… ¡auténtico calzonazos! En un inicio su ópera más famosa se iba a titular Ochs von Lercheneau (El buey von Lercheneau), pero tanto su libretista, Hugo von Hoffmansthal, como Pauline decidieron otra cosa, y así fue como Richard se desahogó con su escenógrafo Alfred Roller: «A mí (el título de) El caballero de la rosa no me gusta absolutamente nada; prefiero Ochs. Pero, ¿qué quiere que haga? A Hoffmansthal le gusta lo delicado, lo etéreo, y mi mujer ordena: ¡El caballero de la rosa! Pues nada, El caballero de la rosa. ¡Al diablo con él!». Incluso el famosísimo dúo final fue decidido por la señora. Él tanteaba y tonteaba entre varias opciones al piano cuando Pauline abrió de golpe la puerta y emitió un veredicto irrecurrible: «¡Esa misma, Richard!». Strauss se resistió, trató de hacerle ver que precisamente había elegido la versión más cursi, pero ella se mostró inquebrantable: «¡Nada de eso!». Sólo entonces Richard transigió. Desconocemos las versiones desechadas, pero no me equivoco al aventurar que todos los straussianos tenemos una deuda con Pauline. La falta de dinero no provocaba precisamente cicatrices, sino quemaduras de tercer grado. Decía Heidegger que el hombre es el pastor del ser. Sin embargo el pastor del músico siempre fue el hambre. El hiato padecido entre el desahogo apetecido y las estrecheces con que la realidad le incriminaba forjaba una materia oscura que se diseminaba por las partituras y… por los pantalones. Por ello lo más inteligente era bajárselos. Herr Schönberg lo hizo numerosas veces para ponerse los pantaloncitos de tenis, su deporte favorito, pero cuando el 7 de marzo de 1910 (35 años) escribió al editor Emil Hertezka no empuñaba su raqueta, sino una varita mágica rota: Mis ingresos han disminuido, mis gastos se han elevado. Tengo que hacer algo […]. Usted sabe que pinto, pero lo que no sabe es que mis trabajos han sido alabados por expertos. Expondré también el próximo año. Y aquí es donde pienso que quizás pudiera inducir a mecenas conocidos suyos a comprarme cuadros o a hacerse retratar por mí. Con gusto 50 Preparado por Patricio Barros